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Los altibajos de Rosa López, desde pedir limosna a tener un oscilante patrimonio

A sus 45 años, la ganadora del primer OT descarta la maternidad y lucha por mantenerse en la música de forma independiente tras varios reveses.

A sus 45 años, la ganadora del primer OT descarta la maternidad y lucha por mantenerse en la música de forma independiente tras varios reveses.
Gtres

Hay profesiones, como la de los cantantes, sujetas a oscilaciones en su carrera, que determinan su situación económica. A Rosa López, dotada de una extraordinaria voz, capaz de acercarse a la de las potentes intérpretes de color, le ha ocurrido un descenso de popularidad, traducido en menor repercusión de sus discos y consiguientemente de sus actuaciones, cuando tras ganar el concurso de Operación Triunfo en 2002, se convirtió de la noche a la mañana en una admirada estrella en toda España, lo que le supuso acudir al Festival de Eurovisión. Y después, unas temporadas de continua exposición en prensa, radio y televisión. Ganó suficiente dinero, como nunca había soñado dados sus humildes orígenes.

Pero esa moneda de la popularidad, caprichosa e injusta muchas veces, le ha dado la vuelta y en los últimos tiempos, su patrimonio se ha reducido considerablemente a consecuencia de que ya no dispone de las dos importantes discográficas del principio, Rosa López parece haber casi desaparecido del mapa artístico. Lo que no es del todo cierto: simplemente actúa mucho menos. Pero hay quienes mal informados la sitúan poco menos que acabada, si hacemos caso a lo que un diario digital ha publicado recientemente: "Rosa López hoy está en el olvido".

Sigue confesando que pidió limosna

La vida de Rosa María López Cortés tiene algunos pasajes dignos de Cenicienta del cuento. Por una infantil decisión de su padre mintió al decir que nació en Armilla, cuando en verdad fue en un hospital de Granada. La familia vivía en un barrio humilde de la capital de la Alhambra. Sí, ya crecida, los suyos se instalaron en dicho pueblo, donde está el aeropuerto.

De niña cantaba en fiestas familiares y ya con trece años, de la mano de su tío Hernán Cortés, iba a interpretar coplas en bodas, bautizos y comuniones, y de jovencita formó parte de algunos grupos. A su padre, Eduardo López, lo recuerda como un buscavidas (murió en 2016) sin oficio fijo, monaguillo en la adolescencia y campesino luego, entre otras ocupaciones, como estar al frente de un asador de pollos. Y entusiasmado con el arte de Rosa. Tanto es así que se acercaba a las redacciones de los periódicos de Granada para "que sacaran a su hija en los papeles". Sea o no del todo cierto, Rosa sigue confesando que como en casa tenían tanta escasez, llegó a pedir limosna por las calles, a veces en compañía de su progenitor, contando ella con dieciséis años. Para obtener algunas monedas, Rosa recurría, con una gorrilla sobre la cabeza, a simular ser guardacoches y mendigar, con su mano extendida, una propina de cualquier conductor. ¿Qué otra cosa podía hacer para llevar a casa algún dinero?, ya que su padre, recogiendo materiales de desecho de obras para reparar viviendas, no reunía lo suficiente para dar de comer a la familia.

Hasta cumplir veinte años, los tres o cuatro años anteriores, los pasó cantando junto a su hermano. O sola, como una vez que en Granada actuó en un teatro haciendo coros a un intérprete de Granada. Tan mal lo hizo este, que el público, a voces, gritaba: "¡Que se vaya ese tío y que cante la del coro!"

y entonces se apuntó a Operación Triunfo

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Ha cumplido Rosa López cuarenta y cinco años el pasado 14 de enero. Con veinte años, su vida cambió por completo al inscribirse en la lista de quienes optaban a formar parte de la Academia de O.T., y ella fue elegida, destacando desde el primer programa emitido por Antena 3, hasta resultar ganadora, imponiéndose a un David Bisbal pletórico que, a la larga, saldría más beneficiado que ella, llegando a ser un ídolo aquí y en Hispanoamérica, en tanto Rosa tuvo gran repercusión en España, pero no en el exterior.

El excesivo peso de Rosa López no fue obstáculo para su triunfo. Aunque se dice, recordando el caso de más de una obesa intérprete lírica, que se tiene una voz más potente si se tiene exceso de kilos. Puede que sea una tontería. El caso es que con sus ciento diez kilos su presencia resultaba menos atractiva; ya con dieciséis años llegó a los ochenta. Tras resultar vencedora en O.T., se sometió a una severa dieta, perdiendo nada menos que veinte kilos. Rosa López tuvo entonces que sacrificarse en ello y también en otros modos de vida. Sin cantar, hablando normalmente, se expresaba de manera ordinaria. Y se transformó con mucha fuerza de voluntad. Luego, por un problema en sus cuerdas vocales, se operó. El cirujano no estuvo acertado. Y hasta que no encontró a otro doctor, que la curó de sus males, no paró. Un foniatra también se encargó de que su sorprendente garganta volviera a ser perfecta.

Sorpresa: desaparecieron los 90.000 euros del premio

Hay un pasaje en la biografía de Rosa López que silenció mucho tiempo y, aún ahora, no creemos que sea del conocimiento general de los admiradores de la artista granadina. Resulta que el talón bancario que la organización de O.T. depositó en las manos de Rosa, por importe de noventa mil euros, desapareció como por arte de birlibirloque: ella se lo dio a su padre, que ya ejercía de representante suyo, y de la noche a la mañana Rosa ignoró su paradero. No ha dado más pistas, sólo que alguien engañó a su progenitor. Y del talón nunca más se supo. Misterio que la cantante nunca ha querido aclarar.

Si la cantante se vio decepcionada, le esperaba años después, en pleno triunfo, otro incidente peor, éste con el Fisco, que le reclamó no haber declarado ochenta millones ganados en sus actuaciones durante un periodo que ella había olvidado cumplir como cualquier ciudadano sujeto a sus obligaciones con Hacienda. Y cuando llegó el momento de pagar lo que le correspondía, más la correspondiente multa, sus ahorros resultaron diezmados, con gran dolor para el bolsillo de Rosa de España, sobrenombre que le brindó su colega Alejo Stivel.

Para satisfacer su deuda fiscal, Rosa hubo de vender dos casas de su propiedad y un automóvil de alta gama. Y ese, puede decirse, fue el principio de su mala situación económica posterior.

Enamorada, tras varios fracasos, tarde para ser madre

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Nos situamos ya a partir de la segunda década de este nuevo siglo. En una época que disfruta de menos éxito y ha tenido que afrontar serios contratiempos. Uno, referente a su salud: padece hipoacusia, pérdida auditiva, lo que le supone, dada además su profesión, un problema.

Una mujer sensible como Rosa, romántica, ha vivido varios amores, pero se ha decepcionado de todos ellos. Sin entrar a considerar si ella ha sido o no demasiado exigente con sus parejas, ahora sí que se siente segura de haber acertado con quien comparte su vida. Fue en 2019 cuando fue a un concierto de Marta Sánchez y a la salida, entre empellones de admiradores que impedían su paso hasta llegar a su coche, surgió la ayuda de un policía de Getafe, que iba acompañado de un perro dada su condición de agente municipal. Fueron pocos los minutos que duró la presencia de este agente, pero Rosa tuvo tiempo de facilitarle su número de teléfono para ir otro día a comer, como agradecimiento por su gestión. Y así, de esa forma, la cantante pasó a enamorarse del asturiano Iñaki García, que dejó la policía, convirtiéndose en pareja de la cantante un tiempo después de aquel anecdótico encuentro.

Rosa confiesa ser ahora feliz, pero sin ganas de casarse. Lamenta, eso sí, que a su edad no pueda ser madre, algo que hacía tiempo deseaba.

Con más de un millón de CDs vendidos, ocho álbumes de estudio y ocho discos de platino, Rosa López ha encarado su presente y, al no tener casa de discos, lo ha resuelto por medios propios (tiene en casa un pequeñísimo estudio de grabación) esa ausencia. Así, ha sacado al mercado "Señales" y no deja de actuar allí donde la llaman.

Para "estar en la pomada", no ha vacilado en los últimos años en recurrir, por ejemplo, a participar en el programa de Antena 3 "El desafío", donde hizo un buen papel. Trata de lanzar una marca de perfume, otra de ropa, y quisiera escribir su biografía. "No soy millonaria – confiesa – pero puedo vivir de mi trabajo". Sin poseer el dinero que tuvo y se esfumó, dice contar con algún inmueble en Armilla, aunque reside en Madrid en un pequeño piso de setenta y cinco metros cuadrados. No es la vivienda lujosa de una estrella de la canción, pero a ella no le importa. Ha luchado, ha vivido momentos que nunca pudo imaginar y ahora, desde más abajo, se contenta con lo que tiene. ¡Grande Rosa de España!

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