Menú

Un millonario persigue a Nicole Kidman tras su divorcio

Tras romper con Keith Urban, la actriz australiana se deja querer por Paul Salem, magnate de las finanzas y presidente de MGM Resorts International.

Tras romper con Keith Urban, la actriz australiana se deja querer por Paul Salem, magnate de las finanzas y presidente de MGM Resorts International.
Nicole Kidman | Gtres

El pasado mes de enero, Nicole Kidman y Keith Urban firmaron su divorcio, después de diecinueve años de matrimonio. La estrella cinematográfica vive ahora en una especie de limbo sentimental, indecisa sobre si dar un paso para abandonar su recién estrenada soltería. Circunstancia que aprovecha un multimillonario, de nombre Paul Salem, que va tras ella como a un panal de rica miel.

Se dice que la separación y posterior divorcio de su última pareja ha transcurrido para Nicole Kidman de manera amistosa, pero a su mente han acudido pasajes del pasado lejano, cuando le ocurrió lo mismo con Tom Cruise. Si con Keith Urban, como decíamos, estuvo conviviendo desde 2006 hasta enero del presente año, con Tom Cruise la vida en común duró mucho menos. Casados en 1990, en 2001 se produjo la ruptura. En la mayoría de los casos, salvo flagrantes razones de infidelidad, los matrimonios se rompen por varios motivos y cada cónyuge defiende sus razones. En el caso de ella y Tom Cruise, supimos, por boca de Nicole, que estaba hasta el gorro de la insistencia del galán para que su esposa ingresara en la Iglesia de la Cienciología, de la que él es un fervoroso seguidor. Se defendía la actriz diciéndole que es católica y no era su deseo abjurar de una religión en la que ha creído desde que era niña. Insistía tanto Tom que las discusiones diarias dieron paso a la ruptura final.

Con Keith Urban, por mucho que ambos traten de disimular lo mucho que los separan, y siempre en favor del cariño mutuo que sienten hacia sus dos hijas, Sunday Rose, de diecisiete años y Faith Margaret, de catorce, Nicole Kidman mantiene con su ex una relación fría. Congelada, según sus íntimos. Se insistió en que al divorciarse fingieron ser muy civilizados, sonriendo a los reporteros que los acosaban. Pero olvidados esos momentos, lo cierto es que ahora la pareja se lleva como el perro y el gato. No es una comunicación entre ellos fría, sino desangelada. Y cualquier asunto que tengan que tratar sobre la educación de sus hijas, han de hacerlo a través de sus abogados. Nicole no está ahora mismo en condiciones de sostener una conversación íntima con Keith y éste se ha convencido de que no debe insistir por ese lado.

Qué duda cabe que a los dos les ha afectado el divorcio: no son insensibles. Más doloroso fue ese proceso para Nicole Kidman. Keith Urban ha confesado recientemente que quizás esa medida ha sido el mayor error que ha cometido. Cuando pactaron con sus abogados cuánto debían acordar, ninguno de los dos solicitó medidas sobre la manutención de sus hijas. Nicole, en la fase de la separación, ya había obtenido la custodia principal de las niñas, que vivirían en adelante con ella en la casa familiar de Nashville, en tanto Keith Urban tuvo que buscarse otra vivienda en la misma ciudad donde ha transcurrido la vida de ambos.

Todo ese proceso de romper su vínculo puede decirse que ha transcurrido de manera más acelerada que en otros casos, puesto que ratificaron su separación ante un juez de la capital del estado estadounidense de Tennessee en septiembre del año anterior, y ya mencionamos el mes de enero del presente año cuando formalizaron finalmente el divorcio. Apenas tres meses nada más para que acabara ese matrimonio que se creía para siempre. Acordaron ante el juez que ninguno hablaría mal el uno del otro.

Sus hijas extrañan mucho a su padre: aunque por sentencia pueden verlo a menudo, no es posible debido a las obligaciones profesionales que tiene el cantante, muy a menudo de gira, lejos de su residencia habitual. También Nicole Kidman se ha visto más de una vez sujeta a viajes incluso fuera de los Estados Unidos. Meses atrás, por ejemplo, Nicole se fue con sus hijas fuera del país, que para éstas significaron unas vacaciones y para su mamá el cumplimiento de un contrato cinematográfico.

No puede asegurarse que Nicole Kidman haya desatendido nunca sus deberes como madre. Ya cuando estaba casada con Tom Cruise lo demostró con los dos hijos que adoptaron, una niña, Isabella Jane y un varón, Connor Anthony.

Según publicaba la revista "Star" últimamente Nicole Kidman necesita de vez en cuando la soledad. Y eso, para un hombre que viva con ella, será siempre un obstáculo para la felicidad de ambos.

Nicole Kidman tiene un grupo de amigas con quienes comenta asuntos sentimentales comunes. Una de ellas es su colega Jennifer Aniston, quien sale ahora con un tal Jim Curtis. Hemos sabido que esta actriz mantiene la creencia de que sería mejor para ellas mantener compañeros íntimos con alguien alejado del mundo artístico. Y es entonces cuando ha salido a relucir en ese grupo el hombre que se ha enamorado de Nicole y la persigue a menudo, después de haber tenido ya algunas citas con ella.

Mencionábamos líneas atrás la identidad de tal pretendiente, Paul Salem. Se conocieron merced a amigos comunes. Un profesional de las finanzas que en nada se parece a la mayoría de vanidosos actores o cantantes, llámense Tom Cruise o Keith Urban. Es presidente de la junta directiva de MGM Resorts International. Forrado de dólares. Nicole Kidman piensa estos días si continuar esta repentina relación de pocos meses o mantenerse soltera por más tiempo.

Su biografía amorosa antes de su primer matrimonio con Tom Cruise, la vincula con el actor australiano, su paisano Marcus Graham. Con otro episodio, más breve, con Adrien Brody. Parece que simpatizó mucho también con el guapísimo Jude Law. Lista a la que añadimos otros nombres más: el músico Lenny Kravitz, Robbie Williams y el rapero Q-Tip.

Temas

En Chic

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida