
La actualidad nos golpea de nuevo con la crueldad de la esclerosis lateral amiotrófica.El jinete Luis Astolfi ha confirmado su lucha contra esta enfermedad degenerativa.
A sus 66 años, el histórico jinete y figura cercana a la infanta Elena, afronta este duro revés con serenidad. Lejos de amilanarse, Astolfi ha ofrecido un testimonio de admirable fortaleza en El Pespunte. "Gracias a Dios me encuentro bien", asegura.
Al que es una de las mayores leyendas de la hípica española le han diagnosticado esclerosis lateral amiotrófica, la dura enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta a las neuronas motoras, responsables de controlar los músculos voluntarios. "Me lo noto un poco el habla y en un brazo que tengo un poquito peor", explica sobre los síntomas que ya que empieza a acusar. "Pero no tengo ningún dolor y trabajar es una de las mejores cosas que me puede pasar. Así que, mientras pueda, seguiré montando y trabajando", aclara al respecto.
El deportista rechaza el victimismo con actitud estoica: "De momento, solo me encuentro un poquito más débil, pero me veo bien". Además, su personalidad serena y tranquila le hace encarar con mayor optimismo una panorama que, a cualquier otro, le habría hecho venirse abajo. "No soy una persona de comerme el coco. Lo que pueda pasar, pues habrá que adaptarse y punto. Es lo que toca", dice con rotundidad. Por ahora, según cuenta, "puedo valerme por mí mismo para todo, y ojalá que siga siendo así. No me planteo nada que no sea positivo".
Astolfi se adapta a las circunstancias valiéndose por sí mismo y mirando al futuro con un optimismo inquebrantable, decidido a no plantearse escenarios negativos.
Retirado de la competición, mantiene su vínculo con el mundo del caballo a través de la formación. Su pasión por enseñar a los neófitos se ha convertido en su mejor terapia, una labor a la que no piensa renunciar mientras la salud se lo permita.
