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Kiko Rivera pide la custodia compartida a Irene Rosales y el divorcio acaba en los tribunales

La aparición de su nueva pareja, Lola García, dinamita la relación amistosa del dj con su exmujer y obligará a un juez a decidir sobre sus hijas

La aparición de su nueva pareja, Lola García, dinamita la relación amistosa del dj con su exmujer y obligará a un juez a decidir sobre sus hijas
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La revista Lecturas ha desvelado este miércoles un nuevo e inesperado frente abierto entre Kiko Rivera e Irene Rosales, que podría dar al traste de forma definitiva con la cordialidad de la que habían presumido desde que anunciaron públicamente su separación el pasado mes de agosto. Según la información aportada por la citada publicación, el hijo de la tonadillera habría tomado la firme decisión de solicitar formalmente la custodia compartida de las dos hijas menores de edad que tienen en común.

Ante la contundente negativa de la madre a modificar las condiciones pactadas en un primer momento, el acuerdo de disolución matrimonial dejaría de ser amistoso para pasar a convertirse en un proceso contencioso. De este modo, será finalmente un magistrado el encargado de decidir sobre el convenio regulador relativo a las menores, dada la evidente falta de entendimiento entre ambos progenitores y la ruptura de los puentes de diálogo.

El origen de esta creciente tensión entre el músico y la excolaboradora de televisión estaría directamente relacionado con la irrupción de una tercera persona. La aparición de Lola García en la vida sentimental del sevillano ha marcado un antes y un después en las negociaciones de divorcio. Hasta ese preciso momento, al artista no le habría importado que la tutela principal la ostentase su exmujer, conformándose con un régimen sumamente flexible de visitas que le permitía disfrutar de sus pequeñas siempre que sus compromisos profesionales se lo consintieran.

Sin embargo, la situación saltó por los aires a principios de este año. Aunque los protagonistas han tratado de negar que mantuviesen una fuerte discusión mediática, el detonante se produjo cuando el músico pidió autorización para que su nueva compañera sentimental recogiese a las niñas del centro escolar. La madre no habría accedido a esta petición bajo ningún concepto, llegando a advertirle seriamente con tomar las medidas legales oportunas. Parece ser que habría sido tras este amargo desencuentro, ocurrido durante el mes de enero, cuando el músico decidió dar un paso al frente y reclamar sus derechos parentales al verse profundamente arropado por la bailaora andaluza.

En medio de este complejo conflicto familiar, también han surgido numerosas especulaciones en torno a la figura de la nueva novia. Diferentes voces han señalado que la joven se estaría aprovechando de la popularidad de su pareja y que le habría pedido respaldo económico para montar una nueva academia de baile, justo después de que el cantante Omar Montes dejase de financiar el centro que ella regentaba hasta la fecha en Madrid. Lejos de guardar silencio, el protagonista no ha dudado en salir en firme defensa de su actual relación para dejar muy claro ante los medios de comunicación que su novia lleva una extensa trayectoria esforzándose por hacerse un hueco en el exigente mundo de la danza. "Creo que más años, más años ¿eh?", ha asegurado de forma rotunda frente a las cámaras, tratando de zanjar así las críticas hacia su círculo más íntimo y reafirmando su actual postura judicial frente a su antigua esposa.

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