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Sonsoles Ónega regresa a su programa tras la muerte de su padre: "Era mi brújula moral y profesional"

Tras una semana de luto, la presentadora reaparece en su plató. Un retorno marcado por el recuerdo a la ética y el rigor de su progenitor fallecido.

Sonsoles Ónega. | Atresmedia

El plató de Y Ahora Sonsoles no era el mismo la tarde de ayer. El murmullo habitual de los técnicos y el ajetreo de los colaboradores se transformó en un silencio respetuoso cuando, a las seis en punto de la tarde, las luces del set principal se encendieron para recibir a su conductora. Tras una semana de ausencia obligada por el fallecimiento de su padre, el referente del periodismo español Fernando Ónega, Sonsoles volvía a ocupar su sitio frente a la audiencia.

Vestida de un riguroso pero elegante blanco —un color que muchos interpretaron como un homenaje a la pulcritud informativa que siempre defendió su progenitor—, la presentadora evitó la mirada directa a cámara durante los primeros segundos de la cabecera. Sin embargo, al sonar la sintonía, la profesionalidad se impuso a la fragilidad.

Un arranque marcado por la emoción

Nada más comenzar, y antes de entrar en los temas de actualidad que marcan la agenda política, Sonsoles se detuvo para dedicar unas palabras que ya forman parte de la historia sentimental del programa. Con la voz quebrada pero firme, se dirigió a los espectadores para agradecer el aluvión de cariño recibido durante los días de duelo.

"He pasado toda mi vida intentando aprender de él cómo se cuenta la vida. Hoy me toca contar la mía, aunque sea la parte más dolorosa. Mi padre no solo era el hombre que me dio la vida y el nombre, era mi brújula moral y profesional. Volver a este plató es la mejor forma de honrarle, porque él nunca entendió la vida sin el compromiso de informar", confesó la periodista visiblemente emocionada.

La presentadora no estuvo sola en este trance. Sus compañeros de mesa, rostros habituales del programa, mantuvieron una contención inusual, dejando que fuera ella quien marcara el ritmo de un regreso que se sentía agridulce. La conexión con la audiencia fue inmediata, reflejada en una actividad frenética en redes sociales bajo el hashtag del programa, donde los seguidores destacaron su "valentía" y "templanza".

El legado de una estirpe periodística

A lo largo de la tarde, Sonsoles hizo varias referencias implícitas a las enseñanzas de su padre, especialmente al abordar las noticias de calado institucional, el terreno donde Fernando Ónega fue maestro. En un momento de la tertulia, al discutir un tema de actualidad política, la presentadora dejó escapar una reflexión: "Él siempre me decía que el periodismo es un oficio de humildes, que nosotros no somos la noticia, sino el canal. Perdonen si hoy me salto la norma, pero es difícil separar el corazón del micrófono cuando te falta el maestro que te enseñó a usarlo", señaló durante el bloque de debate.

Hacia el final de la emisión, antes de dar paso a los informativos, Sonsoles Ónega se tomó un último momento para cerrar el círculo de una tarde que calificó como "el mayor reto de su carrera". Mirando fijamente al objetivo, como si buscara la aprobación de quien ya no estaba al otro lado del monitor de control, concluyó con una frase que resumió su estado de ánimo. "Mañana volveremos a estar aquí, con la misma intensidad y el mismo respeto por la verdad. Gracias por haberme esperado, por haberme permitido llorar y, sobre todo, por ayudarme a seguir caminando. La función debe continuar, y mi padre no me perdonaría que fuera de otra manera".

Con un nudo en la garganta y una sonrisa de alivio tras haber superado el primer programa, la periodista despidió la conexión, dejando en el aire la sensación de que, aunque la pérdida es irreparable, el legado de los Ónega sigue vivo en cada minuto de televisión que ella lidera.

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