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Robin, Marian e Yvonne

'Robin y Marian' se rodó en Navarra y es una de las más atractivas historias de amor del cine.

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Fotograma de la película 'Robin y Marian' | RTVE

Me gusta tanto Robin y Marian (Richard Lester, 1976) que me parece la mejor forma de homenajear a Yvonne Blake. La desaparecida diseñadora de vestuario se quedó fascinada al ver Una cara con ángel (Stanley Donen, 1957). Con catorce años descubrió a Givenchy. Ya adulta seguía creyendo que Givenchy había sido el mejor diseñador de moda. Vio a la majestuosa Audrey Hepburn en la película y le dijo a su madre que quería hacer eso cuando fuera mayor. En Robin y Marian vistió a Audrey. Pero nada de imitar a la Victoria de Samotracia con un vestido rojo bajando las escaleras. Quizá lo más parecido que había hecho antes era el vestuario de Jesucristo Superstar (1973). Vistió a Audrey de monja casi pulgosa. Con una tela basta que "era como paños de cocina para fregar el suelo". Aunque la caída fuese perfecta para el hábito y Audrey, que llevaba ocho años fuera del cine, estuviese encantada con esas pintas.

En la película de Richard Lester, Robin Hood (Sean Connery) y el pequeño John (Nicol Williamson) vuelven de las Cruzadas a Inglaterra tras la muerte de Ricardo Corazón de León. Se encuentran con que Juan Sin Tierra está haciendo de las suyas y el sheriff de Nothinghan (Robert Shaw) sigue con su poder. Aunque ya se lo había comido un tiburón. Y lo más importante, su amada Marian (Audrey Hepburn) es ahora abadesa en un convento. Cuando se vuelven a ver, primero hay frialdad, pero el amor está ahí. Y es mucho más fuerte que el de Douglas Fairbanks y Enit Bennett, Errol Flynn y Olivia de Havilland o el de Kevin Costner y Mary Elizabeth Mastrantonio.

Robin y Marian se rodó en Navarra (dirección artística de Gil Parrondo) y es una de las más atractivas historias de amor del cine. Un amor más que maduro. La película con la más bonita declaración. El guión es de James Goldman, que no era su hermano William pero que tiene en su haber El león en invierno o Nicolás y Alejandra, con la que Yvonne Blake ganó el Oscar al mejor vestuario. También es verdad que detrás está la obra de Howard Pyle Las aventuras de Robin Hood.

Lo que Richard Lester (quizá en su más redonda película) y James Goldman dan a la película es una mirada crepuscular, la de los westerns de la época. Héroes a los que se les ha pasado la época y el arroz. Al final es cuando llega esa inolvidable escena de amor y muerte. Marian a Robin: "Te amo. Te amo más que a todo, más que a los niños, más que a los campos que planté con mis manos, más que a la plegaria de la mañana o que a la paz, más que a nuestros alimentos. Te amo más que al amor, o a la alegría, o a la vida entera. Te amo más que a Dios". Y luego Robin, que con sus pocas fuerzas coge el arco. De testigo, el pequeño John (Nicol Williamson), secretamente enamorado de Marian. "Donde caiga la flecha, John, colócanos juntos y déjanos allí". Y todo eso con música de John Barry. ¿Qué más?

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