
Oporto en invierno: más que una ciudad, es un sentimiento
David Alonso Rincón




La primera imagen que tenemos a la llegada a Grindewald es la de un valle espectacular.

El campanario de la pequeña iglesia de la localidad y, siempre de fondo, las montañas.

La primavera llena los pastos de flores antes de derretir la nieve de las cumbres.

El Grindewald First ofrece algunas propuestas de turismo activo realmente divertidas.

El First Cliff Walk es una pasarela que nos permite disfrutar de vistas literalemnte de vértigo.

El paisaje al que se asoma el First Cliff Walk es también excepcional.

Desde Grindewald sale el tren que llega hasta el Jungfraujoch. El recorrido empieza rodeando la impresionante mole del Eiger.

La pequeña estación en la que dejamos el primer tren y cambiamos al segundo, que nos llevará casi hasta la cumbre.

Algunos de los trenes que aún se usan tienen un innegable encanto vintage.

Para llegar a lo alto de la montaña el tren atraviesa un túnel de nueve kilómetros con una fuerte pendiente.

Una para a mitad del túnel nos permite disfrutar de otras vistas y otros glaciares, eso sí a través de una ventana.

A los pies del Jungfrajoch se extiende el Aletsch, nada más y nada menos que el mayor glaciar de los Alpes y uno de los mayores de Europa.

A 3.454 metros de altura el Jungfraujoch es el edificio construído en un punto más elevado de toda Europa.

Las vistas sobre el cercano pico Jungfrau -de 4.158 metros de altura- son excepcionales.

Al pie de la plataforma una zona de esparcimiento nos permite pisar la nieve y desarrollar algunas actividades.

Otra vista del Jungfrau y de las nieves eternas que lo rodean.

Una de las cosas más sorprendentes que ofrece el Jungfraujoch es su palacio de hielo, excavado en el fondo del glaciar en movimiento.