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Katy Mikhailova

Obsesión con la Reina

La fotografía del delgado brazo de la Reina sigue trayendo cola.

Katy Mikhailova
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La fotografía del delgado brazo de la Reina sigue trayendo cola.
Letizia y su delgadez | Archivo/Cordon Press

Veía el otro día en las redes sociales una fotografía en la que Doña Letizia Ortiz aparecía en segundo plano mostrando un brazo extremadamente delgado. Múltiples críticas -por no decir otras cosas- tenía la fotografía en los comentarios. De pronto, el brazo de la Reina se convertía en una cuestión metafísica que a más de un "monárquico" le quitaba el sueño.

Lo cierto es que delgada es y delgada está. Pero a menudo nos obsesionamos con intentar que todo encaje en unos marcos mentales asentados en nuestra cabeza. Y cuando una mujer es muy delgada, ya tiene que ser por defecto anoréxica.

De primera mano sé que Letizia va con bastante frecuencia a comer rape con patatas a una taberna vasco-navarra que hay por el Barrio de Salamanca. Escondida bajo ropajes anchos, oscuros, moño alto y gafas de sol, deleita la rica gastronomía del norte de España, y lo hace con mucho gusto. Por lo que no tiene ningún problema con alimentarse. Otro tema es que su metabolismo probablemente acelerado y un ritmo de vida tan ajetreado provoque que queme todo lo que ingiera.
Es una mujer delgada, y punto. No hay más que investigar. Yo que soy fiel defensora de las mujeres con curvas, puedo entender que haya mujeres normales y con desajustes alimenticios, del mismo modo que haya delgadas, cuyos análisis sanguíneos sean mejores que lo de una chica normal.

Cuestión aparte es que lo que sí debemos criticar son las modelos extremadamente delgadas de las campañas de publicidad y de los desfiles. Ahí sí. Porque ellas son los paradigmas estéticos a seguir por todas las jovencitas. Pero Doña Letizia no dicta tendencia. Doña Letizia ejerce de reina lo mejor que puede, al margen de otras tantas cosas criticables, como el hecho de que no acompañe al Rey a todas sus visitas, por ejemplo. El pueblo español tiene derecho a opinar, pero no sobre sus tejanos rotos o sobre si su brazo es "constitucional" o realmente está delgada.

Detrás de todo este odio hacia la Reina está el odio a la Monarquía y la falta de respeto hacia la Historia de España. Mejor critiquen que Pedro Sánchez acuda a Sálvame ante la desesperación de hacer campaña como sea y donde sea. Curiosamente nadie critica con la misma intensidad el hecho de que la barriga de Cándido Méndez sea financiada con el dinero de todos los españoles.

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