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¿Por qué cuesta tanto levantarse por las mañanas?

Levantarse de la cama a veces es complicado y estar cansado por la mañana habitual, pero ¿Por qué sucede? ¿Se puede evitar? ¿Es un problema?

Levantarse de la cama a veces es complicado y estar cansado por la mañana habitual, pero ¿Por qué sucede? ¿Se puede evitar? ¿Es un problema?
mujer, modelo, cama | Pixabay/CC/innamykytas

Dormir es tan necesario para la salud de las personas como comer, tanto que se invierte una tercera parte de la vida durmiendo y es que, sin este acto, el cuerpo no gozaría de buena salud, el motivo es que dormir le sirve al organismo para ‘resetearse’ y cargar las pilas. Ahora bien, aquí es donde aparecen los problemas muchas veces ya que no siempre el sueño es reparador o no siempre es sencillo levantarse por la mañana. Hay que tener claro que si alguien dice que nunca se le pegan por la mañana las sábanas, no es cierto. A todos, y más de un día, suena la alarma hasta en varias ocasiones, y es que gusta tanto dormir y descansar, que levantarse de la cama y empezar un nuevo día cuesta.

De hecho, a lo largo de la vida, muchas personas experimentan dificultad para despertar, incluso después de una buena noche de sueño. Pero, si además se experimenta sequedad en la boca, dolor muscular, ojos irritados, tensión, mareos y dificultad para respirar, es posible que se sufra de fatiga matutina crónica, afortunadamente, a medida que pasa el día y especialmente después de comer, la energía se recupera completamente. Pero si esta fatiga persiste, puede ser una señal de problemas de salud tales como la dysania o el síndrome del despertar difícil. No obstante, tampoco hay que asustarse ya que, de manera normal no todo el mundo padece un trastorno o un problema asociado al sueño si experimenta cierto cansancio al despertar. De hecho, hay personas que experimentan lo que se conoce como "inercia del sueño", lo que significa que tienen una tendencia natural a despertarse lentamente durante la transición del sueño a la vigilia.

En ocasiones, muchas personas pueden sentir que no tienen suficiente energía o incluso motivación para levantarse de la cama por la mañana y existen muchas razones por la que esto puede ocurrir, pero deberían saltar las señales de alarma si esto sucede con demasiada frecuencia. De hecho, condiciones como la depresión, el estrés, la ansiedad o la falta de sueño pueden hacer que las personas experimenten de muchas dificultades para conciliar el sueño y sobre todo despertarse con ganas por las mañanas.

¿Suena el despertador por la mañana y se vuelve a dormir o se remolonea hasta que vuelve a sonar una o dos veces más antes de obligarse a levantar? ¿Se está muerto de sueño hasta que se toma el primer café? Si la respuestas es sí, no hay que alarmarse ya que no es un problema de salud ni es cuestión de genes, pero sí hay cosas que se pueden hacer para levantarse más despejado. En rasgos generales, un estudio de la Universidad de California ha demostrado que la genética juega un papel menor en el estado de alerta matutino aunque hay otros factores que pueden hacer que cueste tanto despejarse.

¿Por qué a veces es complicado levantarse?

Primero, desde un punto de vista biológico, el cuerpo humano está regido por un reloj interno conocido como ritmo circadiano, que influye en los ciclos de sueño y vigilia. Este reloj está sincronizado principalmente con la luz natural del día, dictando cuándo uno debe estar activo y cuándo es hora de descansar. Pero, las dificultades para despertarse pueden surgir cuando el ritmo circadiano no está alineado con el horario de sueño actual, tal como ocurre en casos de jet lag o en personas que trabajan en turnos nocturnos. Además, la calidad del sueño juega un papel crucial, hay que tener en cuenta que factores como el estrés, la ansiedad, el consumo de cafeína o alcohol antes de dormir, y las condiciones ambientales del dormitorio, como la luz y el ruido, pueden perturbar el sueño, haciendo que el despertar sea más difícil y menos refrescante. Un sueño inadecuado o interrumpido no permite que el cuerpo complete todos los ciclos de sueño necesarios para una buena recuperación física y mental.

Pero además, los hábitos de sueño también son determinantes ya que, las irregularidades en los horarios de irse a la cama y levantarse, especialmente durante los fines de semana, pueden desajustar el reloj biológico. No hay que olvidar que la consistencia es clave para mantener un ritmo circadiano saludable.

Otro aspecto importante es la motivación personal o la falta de ella. Si uno no tiene un motivo convincente para salir de la cama, como un trabajo que no resulta satisfactorio o la ausencia de una rutina matutina agradable, despertarse puede ser especialmente difícil. Es importante recordar que las emociones y el bienestar psicológico influyen enormemente en cómo uno percibe y enfrenta la mañana. Finalmente, condiciones médicas como la depresión, el hipotiroidismo, o deficiencias de nutrientes también pueden hacer que levantarse por las mañanas sea una tarea ardua. Otras condiciones médicas como la narcolepsia o el síndrome de fatiga crónica pueden comportar que las personas se levanten muy cansadas por la mañana.

La depresión es uno de los trastornos mentales que más se relaciona con la dificultad para levantarse de la cama. Esto es debido a que uno de los síntomas más comunes de este trastorno es la tristeza y el vacío, lo que puede influir en los patrones de sueño y hacer que no se descanse bien. Pero no es la única ya que la ansiedad suele relacionarse con pensar excesivamente en preocupaciones negativas alrededor de la vida. De hecho, las personas que lidian con este trastorno suelen sentirse muy estresadas y abrumadas durante el día, lo que puede traducirse en experimentar problemas para dormir y conciliar bien el sueño.

Pero también el trastorno afectivo estacional, que es una afección de la salud mental que puede hacer difícil el despertar por la mañana. Este trastorno afecta durante los meses de invierno debido a que hay menos luz solar en los días, creando un estado de ánimo decaído. Esta condición también puede hacer que cueste mucho levantarte por la mañana. Tampoco hay que olvidar el TDAH, ya que las personas que tienen un trastorno por el déficit de atención con hiperactividad (TDAH) también pueden experimentar muchas dificultades para despertarse por la mañana. Esto se debe a que, en algunos casos, las personas con este trastorno pueden dormir por períodos de tiempo más cortos.

¿Cómo puede afectar el querer despertar y no poder salir de la cama?

No poder despertarse con energía o motivación puede acabar afectando a la salud mental. Algunas de las posibles dificultades que se pueden experimentar son las siguientes:

  • Falta de energía: lo que hace más difícil completar las tareas y hacer ciertas cosas del día a día.
  • Aumento de los sentimientos de tristeza o depresión: debido a que las personas no cumplen con sus expectativas y no llegan a sus metas.
  • Diálogo interno negativo: como las personas sienten menor motivación para realizar ciertas tareas cotidianas, como es levantarse por la mañana, esto puede aumentar los pensamientos negativos hacia sí mismas.
  • Irritabilidad: No poder cumplir con las propias expectativas también puede influir en el humor y estado de ánimo, por ejemplo, creando mayor irritabilidad hacia los demás.

Qué hacer para levantarse fresco

Según la Sociedad Española de Sueño (SES), dormir bien tiene una estrecha relación con la salud y la calidad de vida, por lo que, cuando este falla, la salud y la calidad de vida disminuyen. Por todo ello, he aquí una serie de pautas generales que se pueden seguir si se quiere lograr que cueste menos levantarse por la mañana:

  • Dormir lo suficiente.
  • Mantener unos horarios de sueño y vigilia regulares.
  • No ingerir alcohol, café, ni bebidas estimulantes, ni tampoco comidas picantes por la noche.
  • No autoadministrarse productos sedantes, ni estimulantes.
  • Que las siestas como máximo duren 20 minutos.
  • Procurarse unas condiciones confortables en el dormitorio, en cuanto a temperatura, humedad, un colchón y almohada confortable.
  • Realizar ejercicio de forma regular, pero no justo antes de acostarse.
  • Eliminar ruido y luces que puedan molestar a la hora de conciliar el sueño.
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