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Música clásica y concentración: ¿por qué están relacionadas?

Siempre han dicho que la música clásica es buena para el estado de ánimo y la concentración, ¿es cierto? ¿Por qué puede mejorarla? ¿Ayuda a estudiar?

Siempre han dicho que la música clásica es buena para el estado de ánimo y la concentración, ¿es cierto? ¿Por qué puede mejorarla? ¿Ayuda a estudiar?
Cascos de música preparados al lado del ordenador para estudiar o trabajar con música. | Pixabay/CC/Firmbee

La música siempre ha sido de vital importancia para la sociedad y, con el paso del tiempo, ha tenido diferentes funciones sociales y culturales en los diferentes pueblos. Uno de los motivos es que, a lo largo de la historia, han ido surgiendo diferentes géneros y modalidades de música aportando más riqueza. Concretamente la música clásica ha sido distintiva, caracterizándose por ser una música sofisticada y de gran calidad; al igual que ha sido considerada como música elitista. Otra de las claves es que, dentro de unos estándares, los diferentes compositores han ido creando las obras en lugar de improvisar o reprimirse a reglas elementales.

Siempre se ha dicho que la música influye en el estado de ánimo de las personas e, incluso, en la concentración. Pero no todos los estilos tienen los mismos efectos. De hecho, generalmente la música clásica es bastante recurrente para atraer la concentración. Eso es algo que todavía no está demostrado pero sí está demostrado que aquella música que afecta a las emociones también es beneficiosa para la memoria. Entonces, ¿por qué suele emplearse la música clásica para estudiar? Seguramente porque de manera frecuente es solo instrumental. Y sí está confirmado que la música que tiene letra suele interferir en la concentración, mientras que la que sólo es instrumental no interfiere.

Uno de los principales factores detrás de esta conexión entre la música clásica y la concentración es la estructura de la música clásica. Muchas piezas de este género, especialmente las de compositores como Mozart, Bach y Beethoven, presentan patrones armónicos y rítmicos organizados y predecibles. Este orden estimula ciertas áreas del cerebro relacionadas con la memoria y la planificación, creando un ambiente propicio para el enfoque. El llamado Efecto Mozart es un ejemplo popular de este fenómeno. Aunque su interpretación ha sido debatida, diferentes estudios han demostrado que escuchar música clásica puede mejorar temporalmente habilidades espaciales y cognitivas. Esto se debe, en parte, a que las frecuencias y melodías complejas de estas composiciones pueden activar conexiones neuronales y reducir la sensación de fatiga mental. Además, la música clásica tiene la capacidad de reducir los niveles de estrés y ansiedad, lo que también contribuye a la concentración.

Beneficios de la música clásica en el desarrollo cognitivo

La música clásica no solamente se escucha sino que se siente e, incluso, existen beneficios en el desarrollo cognitivo, como la agilidad mental, la memoria, la atención y la concentración, mejoras en el rendimiento académico y en las habilidades del lenguaje. Además, a nivel sensorial la música clásica ayuda a un mejor control de las emociones, mejor desempeño en el deporte, en cuanto al aprendizaje sobre la música y mejora del ánimo.

  • Mejora en la concentración y memoria

Además de los aspectos emocionales y sociales, la música clásica también ayuda a mejorar la concentración y la memoria. Va a potenciar esas dos facetas mediante una técnica concreta que consiste en recordar una serie de nombres o elementos ordinales o alfabéticos. La técnica no solo consiste en la repetición del contenido varias veces para recordarlo, sino que se trata de almacenarlo en la memoria para poder recordarlo en el futuro. La mejor manera de lograrlo y mantener su almacenamiento en la memoria es asociar una sucesión de pensamientos o imágenes a cada elemento a recordarse. En el caso de la memoria auditiva, el alumno memoriza varias frases sin sentido que sirven como base para recordar el contenido deseado. De las imágenes que mejor se recuerdan son las unidas al sentido de la vista, pero aún más importante es que se asocian a emociones, ya que esto la hace atractiva e interesante a nivel personal. En resumen, todos los elementos del arte clásico como la música y el coro creado por esta tienen una gran influencia en todos los aspectos del desarrollo a nivel emocional, social, de la creatividad y sobre todo de la mente. De hecho, siempre se ha dicho que los niños que han sido criados con música clásica disponen de una mayor capacidad para interiorizar conocimientos mentales con mayor profundidad.

  • Estimulación del pensamiento abstracto

La música clásica se compone básicamente de armonías elaboradas que invitan a la abstracción, invitan a aislarse en un mundo propio que el mismo compositor va mostrando. Lo cual incita a la imaginación, a crear situaciones, cosas, personas. Con respecto a la parte técnica-aritmética-algebraica de la matemática, también se puede encontrar un estímulo. La música instrumental es muy recomendada ya que ayuda a la concentración, ya que las canciones no se repiten constantemente con los estribillos o estrofas.

La música clásica como terapia para el estrés

La terapia de música clásica se ha consolidado como un método alternativo para la reducción de estrés, ofreciendo una vía de bienestar mental a quienes la practican. De hecho, diferentes investigaciones han evidenciado que las melodías armónicas y los ritmos pausados de la música clásica pueden disminuir los niveles de cortisol, facilitando así un estado de calma y relajación. Este fenómeno se explica, en parte, gracias al concepto de neuroplasticidad, que se refiere a la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar como respuesta a la experiencia y el aprendizaje.

Las técnicas de relajación que involucran música clásica no solo ayudan a aliviar la tensión momentánea, sino que también contribuyen a la mejora de habilidades cognitivas como la concentración y la memoria, potenciando los beneficios psicológicos a largo plazo. Se sugiere que la música de compositores como Bach o Beethoven puede actuar como un masaje cerebral, estimulando áreas específicas del cerebro encargadas de regular nuestras emociones y respuestas ante situaciones de alta demanda emocional. Por consiguiente, la inclusión de la música clásica en las rutinas diarias puede ser una herramienta valiosa para manejar y mitigar los desafíos psicológicos de la vida moderna.

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