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Por qué despertarse a las 3 de la madrugada no es normal

Un pico prematuro de cortisol y el tránsito hacia una fase ligera del descanso explican por qué muchos adultos se desvelan en plena madrugada.

Un pico prematuro de cortisol y el tránsito hacia una fase ligera del descanso explican por qué muchos adultos se desvelan en plena madrugada.
Pixabay/CC/kaazoom

Son las tres de la mañana. Todo está en silencio, no hay ruidos ni estímulos externos, pero los ojos se abren de golpe y la mente comienza a funcionar con una intensidad inesperada. Pensamientos sobre el trabajo, preocupaciones personales o miedos futuros irrumpen sin previo aviso. Este episodio, que muchas personas experimentan de forma ocasional, es conocido como el "fenómeno del despertar de las 3 AM" y tiene explicaciones mucho más ligadas a la biología y la psicología que a lo sobrenatural.

No obstante, diferentes especialistas advierten que despertarse a las tres de la madrugada de forma recurrente no debe considerarse normal. Pero, ¿por qué sucede esto? Según explican, uno de los principales responsables es el cortisol, la hormona encargada de regular la energía y el estado de alerta. En condiciones normales, sus niveles son bajos durante la noche y aumentan por la mañana. Sin embargo, en algunas personas este patrón se invierte y el cortisol alcanza su pico entre las dos y las tres de la madrugada, provocando despertares abruptos que pueden derivar en fatiga crónica, irritabilidad, ansiedad y problemas de concentración.

Ritmo circadiano y fases del sueño

A nadie se le escapa que los diferentes estudios sobre el sueño coinciden en que este horario coincide con una fase crítica del descanso. El cuerpo humano sigue el ritmo circadiano, que regula los ciclos de vigilia y sueño. Hay que saber que, entre las 2:30 y las 3:30 a. m., se produce una transición del sueño profundo al sueño ligero, lo que incrementa la probabilidad de despertarse de manera involuntaria, especialmente en personas sensibles a los cambios fisiológicos.

A esta hora también suele finalizar una fase de sueño REM, caracterizada por una intensa actividad cerebral y sueños vívidos. En personas con ansiedad o pensamientos recurrentes, la salida del REM puede activar en exceso el cerebro, impidiendo volver a dormir.

El "valle de la muerte" del estado de ánimo

Desde el punto de vista fisiológico, las tres de la madrugada representan un punto crítico. En ese momento, la temperatura corporal comienza a subir, la melatonina fluctúa y el cortisol inicia su ascenso. Al mismo tiempo, las defensas emocionales están en su nivel más bajo. La corteza prefrontal, responsable del pensamiento racional, reduce su actividad, mientras la amígdala, asociada al miedo y las emociones, toma el control. Por ello, los problemas parecen mucho más graves en plena madrugada que a la luz del día.

Por tanto, se puede deducir que existe una clara relación entre estos despertares y períodos de alta carga emocional. Este patrón, denominado "hiperactivación nocturna", se asocia a estrés laboral, conflictos internos y síntomas de ansiedad o depresión leve. Además, datos de la Asociación Internacional del Sueño indican que más del 30% de los adultos experimentan insomnio ocasional relacionado con el estrés.

Hábitos que influyen en el descanso

Dormir con el televisor encendido o usar pantallas antes de acostarse también juega un papel importante de manera que puede perjudicar la cantidad y calidad del sueño. El motivo es que la exposición a la luz azul inhibe la producción de melatonina y altera el ciclo del sueño. Un estudio citado por expertos señala que las personas expuestas a dispositivos electrónicos antes de dormir tienen más probabilidades de despertarse durante la madrugada.

Además, en pleno siglo XXI está normalizado el dormir ocho horas como sinónimo de calidad del sueño pero históricamente, dormir ocho horas seguidas no siempre fue la norma. Antes de la luz eléctrica era común el "sueño bifásico", dividido en dos períodos separados por un despertar nocturno. Algunos especialistas consideran que estos despertares podrían ser un vestigio de ese patrón antiguo, difícil de encajar en el ritmo de vida actual.

¿Qué hacer cuando ocurre?

Los expertos recomiendan no luchar contra el insomnio. De hecho, si tras 15 o 20 minutos no se consigue volver a dormir, es mejor levantarse, evitar pantallas, realizar una actividad monótona con luz tenue y aplicar técnicas de relajación o escritura para liberar pensamientos. Además, comprender que este despertar es un proceso biológico frecuente puede reducir la ansiedad asociada.

Pero, ¿qué otras situaciones pueden causar este despertar? Más allá de interpretaciones espirituales, la ciencia coincide en que despertarse a las 3 de la madrugada suele tener causas hormonales, emocionales y ambientales. Cuando el problema se repite y afecta a la calidad de vida, consultar con un especialista en sueño es la mejor opción para recuperar el descanso.

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