
Dormir en silencio absoluto se ha convertido en un lujo en las grandes ciudades. El tráfico nocturno, los vecinos, los electrodomésticos o una sirena inesperada fragmentan el descanso sin que siempre seamos conscientes. En ese contexto, millones de personas han empezado a recurrir a los llamados colores del sonido para dormir mejor o concentrarse. Aunque popularmente se habla de "ruido blanco" como un concepto único, la ciencia distingue entre varios tipos de ruido continuo con efectos muy diferentes sobre el cerebro.
"El cerebro nunca se apaga del todo mientras dormimos. Sigue monitorizando el entorno por si detecta una amenaza", explican los especialistas en sueño. Este mecanismo evolutivo, útil en el pasado, hoy juega en contra en entornos urbanos ruidosos, provocando microdespertares que deterioran la calidad del descanso aunque no lleguemos a despertarnos del todo.
El ruido como aliado inesperado
Paradójicamente, ciertos sonidos constantes pueden ayudar a dormir mejor. Su función principal no es relajar, sino enmascarar ruidos imprevisibles. Al ofrecer un fondo sonoro estable, el cerebro deja de reaccionar a estímulos repentinos como un portazo o una motocicleta.
Sin embargo, no todos los ruidos funcionan igual. La diferencia entre el ruido blanco, rosa y marrón está en cómo se distribuyen las frecuencias sonoras y en cómo nuestro sistema nervioso las percibe.
Por ejemplo, el ruido blanco bloquea el caos. El motivo es que contiene todas las frecuencias audibles con la misma intensidad. Suena como la estática de una radio o una televisión sin señal. Es eficaz para tapar sonidos externos, especialmente en entornos muy ruidosos. De hecho, estudios realizados en ciudades con alta contaminación acústica han demostrado que el ruido blanco puede reducir los despertares nocturnos y acortar el tiempo necesario para conciliar el sueño. Sin embargo, su carácter agudo lo hace desagradable para algunas personas, que lo describen como "metálico" o irritante a largo plazo.
Por su parte, el ruido rosa es el favorito para un sueño profundo ya que atenúa las frecuencias más agudas y refuerza las graves, generando un sonido más suave y natural, similar a la lluvia constante o al viento entre los árboles. Para muchos expertos, es el más equilibrado de los tres. Un trabajo de la Universidad Northwestern mostró que este tipo de sonido ayuda a sincronizar las ondas cerebrales, favoreciendo no solo un descanso más reparador, sino también la consolidación de la memoria. Por eso, el ruido rosa se considera actualmente la mejor opción para quienes buscan dormir profundamente sin que el sonido resulte intrusivo.
Por último, el ruido marrón o ruido rojo mejora la concentración y la calma mental. Este tipo de ruido enfatiza aún más las frecuencias graves y elimina casi por completo los agudos. Suena como un trueno lejano, el oleaje del mar o el interior de un avión. En los últimos años se ha popularizado entre personas con TDAH o alta sensibilidad sensorial. Muchos usuarios afirman que este sonido "apaga el ruido mental" y facilita estados de concentración prolongada.
¿Cuál es mejor según la ciencia?
No existe una respuesta universal, pero la evidencia científica es clara en algunos puntos:
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Para dormir mejor: el ruido rosa es el más respaldado por la investigación.
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Para concentrarse o bloquear distracciones: el ruido marrón resulta más eficaz y menos agresivo.
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Para enmascarar ruidos extremos: el ruido blanco sigue siendo útil.
Cómo usarlos sin perjudicar el sueño
Los especialistas advierten de un factor clave: el volumen. Para que estos sonidos sean beneficiosos, deben mantenerse entre 40 y 50 decibelios, similares a una lluvia suave. Un sonido demasiado alto puede convertirse en una nueva fuente de estrés.
También recomiendan usarlos como parte de una rutina: activarlos antes de acostarse, mantener una temperatura adecuada, evitar pantallas y reducir la luz. Y recuerdan que estas herramientas no sustituyen un tratamiento médico. "Las máquinas de ruido no curan el insomnio; solo ayudan a crear un entorno más favorable", subrayan los expertos.
Elegir el color del ruido adecuado puede no ser la solución definitiva, pero para muchos se ha convertido en la diferencia entre una noche fragmentada y un descanso reparador.

