
Desde el descubrimiento del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) a principios de los años 80, más de 40 millones de personas han fallecido a causa de su infección. Este virus ataca al sistema inmunitario, y su fase más avanzada, el sida, deja al cuerpo desprotegido ante enfermedades que, en condiciones normales, serían fácilmente combatibles.
Avances médicos: un futuro esperanzador
Los avances en la investigación han dado pasos de gigantes. Uno de los hitos recientes es el caso del "paciente de Ginebra", curado del VIH tras un trasplante de células madre, sin requerir la mutación CCR5 Delta 32, que proporciona resistencia natural al virus. Este caso se suma a otros seis de remisión total del VIH en el mundo, aunque son excepcionales.
La doctora María José Camarasa, investigadora del CSIC, resalta los logros alcanzados: "Hoy en día, el VIH es una enfermedad crónica gracias a la cantidad de fármacos disponibles y a la divulgación sobre su transmisión y control". Sin embargo, enfatiza que no existe aún una cura definitiva para la mayoría de las personas infectadas.
El VIH: un virus "inteligente"
"El VIH es uno de los virus más inteligentes que existen", subraya la doctora Camarasa. Este patógeno tiene la capacidad de mutar rápidamente y hacerse resistente a los tratamientos, lo que obliga a abordarlo con terapias combinadas de fármacos. Actualmente, hay cerca de 30 medicamentos disponibles, pero ninguno por sí solo puede controlar la enfermedad. "Si te olvidas de una dosis, el virus se replica, y las farmacéuticas han hecho cápsulas donde combinan varios fármacos’’.
La búsqueda de una vacuna sigue siendo complicada. A pesar de los numerosos intentos fallidos, los avances en tecnología ARN mensajero durante la pandemia de COVID-19 han renovado la esperanza. También se trabaja en vacunas terapéuticas y en opciones como cápsulas combinadas que reducen la carga diaria de pastillas para los pacientes.
Un estudio reciente liderado por médicos de la Universidad Emory ha demostrado que una inyección semestral de Lenacapavir puede reducir el riesgo de infección en un 96%. "Este es un avance profundo en la medicina", asegura Colleen Kelley, autora principal del estudio.
El estigma sigue siendo una barrera
A pesar de los avances científicos, la discriminación hacia las personas con VIH persiste. Solar Gil, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria, lamenta que "todavía hay un 8% de sanitarios que tienen miedo al contagio y usan técnicas anacrónicas como el doble guante". Este tipo de actitudes perpetúa el estigma y dificulta la normalización del VIH en la sociedad. "Si nosotros no estamos formados, tampoco podemos educar a la gente y hacer una educación sanitaria".
Es fundamental comprender conceptos clave como "indetectable e intransmisible". Una persona con VIH que logra niveles indetectables gracias al tratamiento no puede transmitir el virus. "Una persona con VIH puede tener una vida normal y hacer las mismas actividades que alguien que no lo tiene. Lo importante es conocer las vías de transmisión", explica Gil, siendo estas el contacto con la sangre, semen, líquido preseminal, secreciones vaginales y/o la leche materna de una persona que tiene la infección.

