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Alerta científica en Tenerife: el "ruido volcánico" sigue activo con una inyección de fluidos

La Red Sísmica Canaria detectó entre la tarde del jueves y la madrugada del viernes un nuevo enjambre de eventos híbridos.

La Red Sísmica Canaria detectó entre la tarde del jueves y la madrugada del viernes un nuevo enjambre de eventos híbridos.
Cañadas del Teide, zona en la que se ha registrado en los últimos 10 años actividad sísmica anómala que para la comunidad científica deja de manifiesto que Tenerife es una isla volcánicamente activa. EFE/Alberto Valdés | EFE

El Teide vuelve a recordar que Tenerife es una isla con un sistema volcánico vivo. En las últimas jornadas, la actividad registrada en el entorno del parque nacional ha reavivado el foco científico, aunque sin que ello implique un aumento del riesgo eruptivo a corto o medio plazo.

La Red Sísmica Canaria detectó entre la tarde del jueves y la madrugada del viernes un nuevo enjambre de eventos híbridos caracterizado por centenares de señales de muy baja amplitud. Según los datos facilitados por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), se contabilizaron 876 eventos a unos ocho kilómetros de profundidad, con una magnitud máxima de 0,7 mbLg. Se trata, por tanto, de un episodio de energía muy reducida que, en muchos casos, ni siquiera permite localizar cada señal de manera individual.

Este es el séptimo enjambre de características similares desde octubre de 2016. Desde entonces, se han repetido episodios en 2019, 2022, 2024 y 2025, dentro de un patrón recurrente que los investigadores consideran en la isla.

Inyección de fluidos y "ruido volcánico"

La hipótesis que manejan los científicos apunta a procesos internos vinculados a la inyección de fluidos magmáticos en el sistema hidrotermal. Este tipo de dinámica se apoya en otros indicadores que se monitorizan de forma permanente, como la emisión difusa de dióxido de carbono en el cráter y pequeñas deformaciones del terreno detectadas en el sector noreste del edificio volcánico.

Desde el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcán), dependiente del Cabildo de Tenerife, subrayan que este nuevo enjambre no modifica los escenarios de probabilidad eruptiva. No obstante, sí insisten en que el "ruido volcánico" que se viene registrando desde finales de 2016 continúa activo y no muestra señales de desaparecer.

La vibración inédita que activó al comité científico

El episodio sísmico se produce pocos días después de que los instrumentos detectaran una señal de baja frecuencia hasta ahora desconocida en la isla. La vibración, localizada al oeste de Las Cañadas, se prolongó durante aproximadamente hora y media en la mañana del pasado fin de semana.

El carácter novedoso del registro llevó a convocar una reunión extraordinaria del comité científico del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico (Pevolca). Según explicó el director del IGN en Canarias, era la primera vez que se identificaba una señal de este tipo desde la instalación de la instrumentación moderna hace más de dos décadas.

Pese a la singularidad del fenómeno, los expertos coincidieron en que no existen indicios de una erupción inminente. Los parámetros geoquímicos y geodésicos —emisión de gases y deformación del terreno— se mantienen dentro de la estabilidad observada en los últimos años.

Llamamiento a la serenidad institucional

En este contexto, la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha reiterado un mensaje de calma. Tras otra señal de baja frecuencia detectada de madrugada, aunque de menor amplitud y duración, insistió en que no hay cambios que apunten a un incremento del riesgo volcánico ni a corto ni a medio plazo.

Dávila recordó que el Teide es uno de los sistemas volcánicos más vigilados del mundo y destacó la coordinación permanente entre Involcán, el IGN, el CSIC y el resto de organismos integrados en el Pevolca. También avanzó que el comité científico volverá a reunirse la próxima semana y que se informará a los municipios de sus conclusiones.

La institución insular ha reforzado además la preparación ante cualquier eventualidad, con simulacros recientes y la actualización de protocolos de emergencia en distintos municipios del suroeste de la isla.

Un sistema activo bajo vigilancia constante

Aunque no existe alarma, los datos confirman que Tenerife atraviesa una fase de actividad interna sostenida. La repetición de enjambres sísmicos, las emisiones difusas de gases y la reciente vibración inédita forman parte de un proceso que los científicos siguen con instrumentación de alta precisión.

El mensaje oficial es claro: no hay señales de erupción inminente, pero el Teide sigue mostrando que está geológicamente activo. Una realidad que no implica emergencia, pero sí vigilancia permanente en una isla que convive con su naturaleza volcánica.

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