Colabora

España blinda el olivo en el búnker del Ártico para asegurar su genética ante catástrofes

Ejemplares recolectados desde Canarias hasta Tarifa descansarán en el 'Arca de Noé' vegetal para salvaguardar la semilla.

Redes Sociales

A más de 1.000 kilómetros del Polo Norte, en la helada isla noruega de Svalbard, se encuentra la Bóveda Global de Semillas, un refugio subterráneo que parece sacado de una película de ciencia ficción. Enterrada dentro de una montaña y con paredes de un metro de hormigón, esta instalación está diseñada para sobrevivir terremotos, erupciones volcánicas y hasta ataques nucleares. Allí, a temperaturas de -18 ºC, descansan millones de semillas de todo el mundo, listas para asegurar que la humanidad nunca se quede sin sus alimentos esenciales.

Este febrero, España se suma a esta misión global enviando 1.000 semillas de olivo y acebuches silvestres, seleccionadas cuidadosamente para preservar la diversidad genética frente a las consecuencias climatológicas y otras amenazas agrícolas. La operación involucra a la Universidad de Córdoba, la Universidad de Granada, el CSIC, el Ministerio de Agricultura, la FAO y el Consejo Oleícola Internacional (COI). De ellas, 500 provienen del Banco de Germoplasma de Córdoba, que conserva más de 900 variedades, y las otras 500 son acebuches recolectados en distintas regiones españolas, desde Canarias hasta Tarifa.

Las semillas fueron cuidadosamente preparadas antes del viaje: se liberaron de su hueso, se secaron, se realizaron pruebas de germinación y finalmente se colocaron en sobres herméticos listos para el transporte. Una vez en Svalbard, se almacenarán en cajas especiales a -31 ºC bajo la custodia de la policía noruega, listas para preservarse durante décadas o incluso siglos.

La borrasca Leonardo deja al campo andaluz contra las cuerdas: hasta 200 millones en pérdidas solo en aceite

El objetivo no es cultivar olivos de inmediato, sino asegurar un reservorio genético que pueda ser utilizado en el futuro si alguna catástrofe destruyera los cultivos. Proyectos similares ya han demostrado su valor: las semillas de trigo de Alepo pudieron sobrevivir a la guerra en Siria gracias a su conservación en Svalbard, y ahora podrán ser reintroducidas una vez que las condiciones lo permitan.

Con capacidad para 4,5 millones de muestras, la bóveda no solo protege al olivo, sino también a cereales, legumbres y otros cultivos estratégicos. Como subraya Pablo Morello, responsable del envío español, para el medio ABC, "estas semillas son una especie de seguro global: garantizan que la humanidad siempre tendrá una copia de seguridad de su alimentación".

Ver los comentarios Ocultar los comentarios

Portada

Suscríbete a nuestro boletín diario