L.D. / EFE.-
La ejecución en la penitenciaría federal de Terre Haute tendrá lugar en medio de una creciente controversia en Estados Unidos por la vigencia de la pena de muerte restablecida en 1976. El debate por el castigo creció después de que un jurado de Florida declaró no culpable de dos asesinatos al español José Joaquín Martínez y el narcotraficante mexicano Juan Raúl Garza pidiera al Tribunal Supremo que se aplace su ejecución fijada ocho días después de la de McVeigh.
"El señor McVeigh no desea continuar más acciones legales con el fin de detener su ejecución", manifestó Rob Nigh, uno de los abogados de este ex veterano de la guerra del Golfo. "Ahora sólo quiere hacer los preparativos para estar listo para morir el lunes", agregó. El abogado agregó que McVeigh tampoco pedirá clemencia al presidente del país, George W. Bush, por considerar que sería "un gesto inútil".
McVeigh, quien admitió haber sido el único autor del atentado, autorizó a sus abogados a que apelaran después de que el gobierno federal admitiese que no se les habían entregado miles de documentos que pudieron haber ayudado en su defensa. Ante el problema el secretario de Justicia, John Ashcroft, ordenó que se postergara la ejecución, originalmente prevista para el pasado 16 de mayo.
Los abogados agregaron que esa omisión había constituido "un fraude judicial" que perjudicó el proceso contra su cliente. Pero el tribunal expresó que "aun suponiendo la existencia de un fraude, McVeigh no ha demostrado en forma absoluta una base sustancial que ameritara" una decisión en su favor.
Esta ejecución será seguida ocho días después por la del narcotraficante mexicano quien pidió el jueves al Tribunal Supremo un aplazamiento. Los abogados de Garza han afirmado que su cliente es un ejemplo de la tendencia racista con que se aplica la pena de muerte en Estados Unidos.
De los 20 convictos federales que esperan ejecución en el corredor de la muerte de Terre Haute sólo tres son blancos. Los demás son negros o hispanos.
La ejecución de Garza fue aplazada en diciembre del año pasado por el entonces presidente, Bill Clinton, después de que el Departamento de Justicia admitiera una tendencia racista en la pena de muerte.
"El señor McVeigh no desea continuar más acciones legales con el fin de detener su ejecución", manifestó Rob Nigh, uno de los abogados de este ex veterano de la guerra del Golfo. "Ahora sólo quiere hacer los preparativos para estar listo para morir el lunes", agregó. El abogado agregó que McVeigh tampoco pedirá clemencia al presidente del país, George W. Bush, por considerar que sería "un gesto inútil".
McVeigh, quien admitió haber sido el único autor del atentado, autorizó a sus abogados a que apelaran después de que el gobierno federal admitiese que no se les habían entregado miles de documentos que pudieron haber ayudado en su defensa. Ante el problema el secretario de Justicia, John Ashcroft, ordenó que se postergara la ejecución, originalmente prevista para el pasado 16 de mayo.
Los abogados agregaron que esa omisión había constituido "un fraude judicial" que perjudicó el proceso contra su cliente. Pero el tribunal expresó que "aun suponiendo la existencia de un fraude, McVeigh no ha demostrado en forma absoluta una base sustancial que ameritara" una decisión en su favor.
Esta ejecución será seguida ocho días después por la del narcotraficante mexicano quien pidió el jueves al Tribunal Supremo un aplazamiento. Los abogados de Garza han afirmado que su cliente es un ejemplo de la tendencia racista con que se aplica la pena de muerte en Estados Unidos.
De los 20 convictos federales que esperan ejecución en el corredor de la muerte de Terre Haute sólo tres son blancos. Los demás son negros o hispanos.
La ejecución de Garza fue aplazada en diciembre del año pasado por el entonces presidente, Bill Clinton, después de que el Departamento de Justicia admitiera una tendencia racista en la pena de muerte.
