( LD ) El peso es un factor importante, pero también la distribución de grasa y agua en el cuerpo. Además, el hígado y los riñones de un niño, especialmente en el caso del recién nacido, no están tan desarrollados como el de los adultos, por lo que puede que el hígado no metabolice un fármaco tan rápidamente, o que el riñón lo elimine más lento. También hay que tener en cuenta las diferencias en el sistema inmunitario de los niños, especialmente en el caso de los tratamientos de infecciones.
Es decir, los niños no pueden se considerados farmacológicamente como "adultos pequeños" y se debe tener especial precaución cuando se utilizan fármacos en este grupo de edad, sobre todo en tratamientos prolongados.
En el caso de utilizar medicamentos que no requieren receta, se debe consultar siempre al farmacéutico para comprobar que es el más adecuado para sus características fisiológicas y clínicas.
Es recomendable consultar el prospecto, en el que se describen las características del medicamento, y concretamente el epígrafe correspondiente a su utilización en niños.

Con motivo del Día Mundial de la Infancia los farmacéuticos recuerdan que existen diferencias en el uso de medicamentos en niños, ya que la población infantil constituye un grupo vulnerable con características propias en el ámbito fisiológico, anatómico y bioquímico.