( LD ) Los niños no se pueden considerar farmacológicamente como “adultos pequeños” y se debe tener especial precaución cuando se utilizan medicamentos en este grupo de edad, sobre todo en tratamientos prolongados.
Se da el caso de que cuando no existe un tratamiento para utilizar en pediatría, se emplea en muchas ocasiones uno destinado a los adultos pero en dosis más bajas. Este hecho puede ser causa de falta de eficacia o, lo que es peor, la aparición de efectos secundarios graves. Por eso es necesario saber que:
- En el caso de utilizar medicamentos que no requieren receta, es preciso consultar siempre al farmacéutico para comprobar que es el más adecuado para sus características fisiológicas y clínicas.
- Los niños necesitan dosis especiales.
- Es recomendable consultar el prospecto en el epígrafe correspondiente a su utilización en niños.

Cuando no existe un tratamiento pediátrico específico, se recetan en niños tratamientos de adultos pero en menores dosis. Esto comporta unos riesgos que nuestro farmacéutico nos puede explicar y aclarar.