LD (Agencias)
La osteoporosis es la enfermedad crónica más prevalente en todo el mundo y sólo en nuestro país la sufren más de tres millones de personas, de las cuales 2,5 millones son mujeres. Según el doctor Andrés Forteza, presidente del Comité Organizador del X Congreso de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), “hay que insistir en que la mujer debe cuidar sus huesos antes de la llegada de la menopausia, aunque es con la llegada de la misma cuando se produce en la mujer una mayor pérdida de masa ósea, lo que hace que debido al aumento de la esperanza de vida se estima que más de la mitad de las mujeres españolas padecerá osteoporosis postmenopáusica y cuatro de cada diez mujeres mayores de 50 años pueda sufrir una fractura ósea como consecuencia de la osteoporosis”.
Por su parte, el ginecólogo Andrés Calvo, ha señalado que “es muy positivo que los ginecólogos estemos tomando, cada vez más, conciencia del papel que tenemos en el cuidado de la mujer y que nos convirtamos en su médico de familia, sobre todo en su madurez y ante una enfermedad como la osteoporosis, en la que existen muchos profesionales implicados, como el reumatólogo, el traumatólogo, el internista, etc., pero donde el ginecólogo es el que realiza un seguimiento más continuado”.
Los expertos han explicado que la velocidad de pérdida de masa ósea habitual en las mujeres tras la menopausia es de entre 1 y 2,5 por ciento de la masa ósea cada año. Por ello, es fundamental que la mujer tenga un conocimiento real de la enfermedad y de las ventajas que implica realizar el tratamiento. El profesor Javier Ferrer, presidente de la AEEM, ha comentado que “hay que concienciar a la mujer de la relevancia de adoptar unos hábitos de vida saludable y acudir a revisiones periódicas que permitan diagnosticar y tratar esta patología para evitar su aparición o que altere en menor medida su calidad de vida”.
Las medidas preventivas, en este sentido, se deben adoptar no sólo cuando existe osteoporosis establecida y osteoporosis con fractura ósea, sino también cuando la densidad ósea es normal y al presentarse osteopenia, es decir, cuando el hueso ha empezado a sufrir una disminución de la densidad pero aún no existe osteoporosis.
La alta prevalencia de esta enfermedad se debe, fundamentalmente, al envejecimiento de la población y al estilo de vida, jugando un papel importante el sedentarismo, la ingestión de alcohol, el tabaco, las dietas, etc., por lo que, además de evitar estos factores de riesgo, es necesario mantener algunas medidas preventivas, como adoptar una dieta rica en calcio y vitamina D, realizar ejercicio físico moderado y regular, no fumar, etc., durante toda la vida, aún cuando la osteoporosis ya está presente.
Por su parte, el ginecólogo Andrés Calvo, ha señalado que “es muy positivo que los ginecólogos estemos tomando, cada vez más, conciencia del papel que tenemos en el cuidado de la mujer y que nos convirtamos en su médico de familia, sobre todo en su madurez y ante una enfermedad como la osteoporosis, en la que existen muchos profesionales implicados, como el reumatólogo, el traumatólogo, el internista, etc., pero donde el ginecólogo es el que realiza un seguimiento más continuado”.
Los expertos han explicado que la velocidad de pérdida de masa ósea habitual en las mujeres tras la menopausia es de entre 1 y 2,5 por ciento de la masa ósea cada año. Por ello, es fundamental que la mujer tenga un conocimiento real de la enfermedad y de las ventajas que implica realizar el tratamiento. El profesor Javier Ferrer, presidente de la AEEM, ha comentado que “hay que concienciar a la mujer de la relevancia de adoptar unos hábitos de vida saludable y acudir a revisiones periódicas que permitan diagnosticar y tratar esta patología para evitar su aparición o que altere en menor medida su calidad de vida”.
Las medidas preventivas, en este sentido, se deben adoptar no sólo cuando existe osteoporosis establecida y osteoporosis con fractura ósea, sino también cuando la densidad ósea es normal y al presentarse osteopenia, es decir, cuando el hueso ha empezado a sufrir una disminución de la densidad pero aún no existe osteoporosis.
La alta prevalencia de esta enfermedad se debe, fundamentalmente, al envejecimiento de la población y al estilo de vida, jugando un papel importante el sedentarismo, la ingestión de alcohol, el tabaco, las dietas, etc., por lo que, además de evitar estos factores de riesgo, es necesario mantener algunas medidas preventivas, como adoptar una dieta rica en calcio y vitamina D, realizar ejercicio físico moderado y regular, no fumar, etc., durante toda la vida, aún cuando la osteoporosis ya está presente.

Los expertos han explicado que la velocidad de pérdida de masa ósea habitual en las mujeres tras la menopausia es de entre 1 y 2,5 por ciento de la masa ósea cada año.