Las infusiones definitivas para blindar tu sistema inmune frente al frío y los virus
Plantas como la equinácea, el jengibre o el tomillo refuerzan el sistema inmune ante el clima gélido y ayudan a mitigar los síntomas de los catarros.
A nadie se le escapa que el sistema inmunitario está formado por células, tejidos, órganos y moléculas especializadas que actúan como primera línea de defensa frente a bacterias, virus y otras sustancias extrañas. Su función es identificar y eliminar amenazas, además de encargarse de células dañadas. Sin embargo, durante el invierno su eficacia puede verse afectada por el frío, la menor exposición a la luz solar y los cambios de hábitos, por lo que reforzarlo se vuelve especialmente importante.
Por ello, en esta época del año los catarros y las gripes son más frecuentes. El frío y la humedad favorecen la supervivencia de los virus, lo que facilita el contagio. A esto se suman rutinas más sedentarias, comidas más pesadas y una menor cantidad de horas de luz, factores que pueden hacernos sentir más cansados y menos activos. En este contexto, las infusiones y los tés se convierten en aliados habituales ya que hidratan, reconfortan y ayudan a entrar en calor, además de aportar compuestos interesantes para el organismo.
Hierbas clave para reforzar el sistema inmune
Algunas plantas de uso habitual en la cocina o la medicina destacan por su uso tradicional en apoyo de las defensas. Por ejemplo, la equinácea es conocida por su papel en la fitoterapia orientada al sistema inmunitario y suele emplearse en épocas de resfriados. El jengibre, con su sabor picante característico, se asocia a efectos antiinflamatorios y resulta habitual en preparaciones para aliviar molestias de garganta. El tomillo es otra planta muy valorada, especialmente en el ámbito respiratorio, por sus propiedades antisépticas tradicionales.
También se utilizan el saúco, relacionado con el apoyo frente a procesos gripales; la cúrcuma, apreciada por su perfil antiinflamatorio; y el rooibos, rico en antioxidantes y sin teína. La rosa mosqueta, por su parte, destaca por su contenido en vitamina C. Estas plantas pueden combinarse para crear mezclas orientadas a distintos momentos del invierno.
Combinaciones útiles según el momento
Existen mezclas pensadas para diferentes necesidades. Una infusión preventiva puede incluir equinácea, saúco y un toque de limón. Para momentos de congestión, son frecuentes las combinaciones de tomillo con jengibre y miel, buscando aliviar la garganta y favorecer una sensación de desahogo.
Las preparaciones con cúrcuma, jengibre, canela y una pizca de pimienta negra, a veces con bebida vegetal, se utilizan como bebidas reconfortantes de perfil antiinflamatorio. El chai especiado, con té, canela, cardamomo, clavo y jengibre, es popular como opción estimulante y cálida. Otras mezclas tradicionales incluyen eucalipto y salvia, asociadas al bienestar de las vías respiratorias.
El ritual importa: cómo preparar bien la infusión
No todo depende de los ingredientes; la forma de preparación influye. Usar agua excesivamente hirviendo puede afectar a los componentes aromáticos de las plantas. Se recomienda verter el agua caliente y dejar reposar la infusión tapada entre siete y diez minutos. Tapar la taza ayuda a conservar los compuestos volátiles que se liberan con el vapor.
El limón o la miel suelen añadirse al final, cuando la bebida ha perdido algo de temperatura. De este modo se preservan mejor sus características. Este pequeño ritual convierte la infusión en una pausa consciente, además de una forma de cuidarse.
Otras infusiones aliadas del invierno
El té verde, que contiene L-teanina, se asocia a una sensación de energía más estable. Combinado con hierbabuena, añade un perfil digestivo y un sabor fresco. La manzanilla sigue siendo una de las infusiones más utilizadas por su carácter digestivo y reconfortante, especialmente tras comidas copiosas.
El té negro con canela se elige a menudo por su efecto estimulante y su capacidad para aportar sensación de calor. El rooibos con naranja combina antioxidantes con un extra de vitamina C, encajando bien en los meses fríos.
Lo que debemos tener en cuenta es que las infusiones pueden formar parte de una rutina de bienestar, pero no sustituyen el descanso, una alimentación equilibrada ni la atención médica cuando es necesaria. En los días más fríos, una taza caliente puede ser mucho más que una bebida: es una forma sencilla de acompañar al cuerpo mientras el invierno sigue su curso.
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