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Qué saber antes de contratar un seguro de salud

Contratar un seguro de salud impacta tu tranquilidad y la de tu familia: asegúrate de entenderlo y garantizar acceso rápido a médicos y tratamientos.

Contratar un seguro de salud impacta tu tranquilidad y la de tu familia: asegúrate de entenderlo y garantizar acceso rápido a médicos y tratamientos.
Ataque al corazón | Pixabay

Ante un acto tan importante hay que entender a la perfección qué se está firmando y qué esperar del servicio. Entre otros factores, hay que asegurarse de que se tendrá un acceso rápido a médicos, pruebas diagnósticas y tratamientos cuando más se necesite, necesidades que van más allá del precio

Viendo la realidad de nuestra sociedad, no es de extrañar que aumente constantemente el número de aquellos que quieren tener un seguro médico privado como complemento al sistema público. El motivo principal suele ser la rapidez en las citas, pero, también, la posibilidad de elegir especialista y la comodidad de acudir a centros concertados. Sin embargo, antes de elegir, es importante conocer bien las condiciones y no dejarse llevar solo por el precio.

Aunque la prima mensual importe, no todo depende de este factor, sino de lo que realmente te cubre la póliza. Es habitual que dos seguros cuesten casi lo mismo y que, sin embargo, ofrezcan coberturas muy distintas.

Las claves que debes revisar antes de firmar

Lo primero que se debería mirar son las coberturas incluidas. No todos los seguros cubren lo mismo desde el primer día. Revisa con calma:

  • Consultas con médicos de atención primaria y especialistas.
  • Pruebas diagnósticas (analíticas, resonancias, TAC…).
  • Hospitalización e intervenciones quirúrgicas.
  • Urgencias 24 horas.
  • Cobertura dental básica (si la incluye).

También es fundamental prestar atención a los periodos de carencia, es decir, el tiempo que debe pasar desde que contratas el seguro hasta que se pueden usar ciertas coberturas. Por ejemplo, algunos tratamientos o intervenciones quirúrgicas pueden tener carencias de varios meses. Entender este punto evitará disgustos si se necesita algo importante poco después de contratar.

Otro aspecto clave es el copago. Hay pólizas más económicas que funcionan con copagos, lo que significa que hay que pagar una pequeña cantidad cada vez que se hace uso de un servicio. Otras son sin copago, con una cuota mensual más alta, pero sin pagos adicionales por uso. La elección dependerá de cuánto se piensa que se va a utilizar el seguro.

Otros factores que hay que valorar

Además de las coberturas, conviene fijarse en la red de centros médicos. No basta con que el seguro sea barato, debe tener buenos profesionales cerca del hogar habitual o del trabajo. Es aconsejable consultar el cuadro médico y comprobar que incluye hospitales y especialistas que realmente interesen.

También es recomendable revisar:

  • Si incluye segunda opinión médica.
  • Cobertura internacional en caso de viaje.
  • Servicios digitales (videoconsulta, apps, gestión online).
  • Límites económicos en determinadas pruebas o tratamientos.

Un detalle que muchas personas pasan por alto es el cuestionario de salud. Antes de aceptar un nuevo cliente, la aseguradora hará preguntas sobre el historial médico. Responder con sinceridad es fundamental, porque ocultar información puede suponer que rechacen una cobertura más adelante.

Por último, algunos seguros aplican subidas de prima con la edad o tras varios años asegurado. Por lo tanto, más que mirar el precio del primer año, habrá que analizar cómo puede evolucionar con el tiempo.

En definitiva, contratar un seguro de salud es una decisión práctica que ofrece mucha tranquilidad. Si se revisan bien coberturas, carencias, copagos y cuadro médico, se estará mucho más cerca de elegir una póliza que realmente se adapte a cada persona.

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