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Trump en Irán, China y Rusia, pasando por Israel

Si EEUU, junto con Israel consiguen hacer rendirse, posiblemente propiciando un cambio del régimen, a Irán, no sólo cambiará radicalmente la situación en Oriente Medio sino también en el mundo entero.

Si EEUU, junto con Israel consiguen hacer rendirse, posiblemente propiciando un cambio del régimen, a Irán, no sólo cambiará radicalmente la situación en Oriente Medio sino también en el mundo entero.
El presidente Donald Trump en su llegada a la Casa Blanca tras su viaje a Europa. | LD/Agencias

Trump se da un plazo de dos semanas para saber si ataca o no a Irán. ¿Estaría justificada la entrada directa de EEUU en esta guerra? La respuesta es obvia. Pero siempre es menester esforzarse en dar argumentos, aunque demostrar la evidencia siempre contiene elementos dramáticos. Razones múltiples y variadas hallará cualquier observador independiente en la historia reciente de las relaciones entre EEUU e Irán para justificar esa intervención. Desde que el ayatolá Ruholá Jomeiní, primer líder supremo de la República Islámica, en 1979, bautizara a EEUU como el Gran Satán y a Israel como Pequeño Satán hasta hoy que todo Teheran está plagado de carteles que pregonan "Muerte a Israel" y "Muerte a Estados Unidos", por no citar los gritos contra Israel y EEUU que se corean después de cada oración todos los viernes, pasando por el adoctrinamiento en el odio a Israel y EEUU que se enseña en las escuelas de Irán, hallará el lector variados argumentos para justificar la entrada de EEUU en la actual guerra entre Irán e Israel.

No se trata de recordar las fechorías cometidas por Irán contra EEUU, por ejemplo, el secuestro, durante 444 día, al que fueron sometidos, durante la revolución iraní, un grupo numeroso de diplomáticos estadounidenses, sino de mostrar que existen datos, hechos y sucesos fácilmente visibles para que la toma de decisión del gobierno de los EEUU no se reduzca a un asunto que únicamente competería a Trump, o peor, a la "decisión" más o menos arbitraria del actual presidente de los EEUU. Se mire como se mire, es descabellado creer que el asunto depende sólo y exclusivamente de los gustos caprichosos de Trump. Falso. Sin embargo, así se está vendiendo en Europa, y en sectores del Partido Demócrata, la actuación de EEUU no sólo en Irán sino en sus relaciones con China y Rusia. No digo yo que los factores psicológicos de un determinado presidente no influyan ante las fuerzas objetivas de la historia, pero reducir estos conflictos políticos internacionales a los humores de un mandatario presidencial me parecen sospechoso por no decir, a veces, ridículo.

Quizá tengan alguna razón quienes creen que la estabilidad mundial depende más de la psicología personal de los líderes mundiales que de una fina estrategia diseñada por la "inteligencia" militar y política de las naciones. No es descabellado analizar las relaciones internacionales fijándose en la personalidad de lo líderes nacionales. Eso es algo que hace cotidianamente la prensa sensacionalista y es, a veces, un buen método para entrar a comprender procesos históricos complejos. Un ejemplo de este último enfoque es el utilizado por Bob Woodward, periodista de investigación de los EEUU, famoso por haber destapado, junto a Carl Bernstein, el escándalo Watergate que condujo a la dimisión del presidente Richard Nixon en 1974. Sí, ejemplo de lo que digo es su último libro Guerra.

Puede mantenerse en términos retóricos, sin duda alguna, que el actual presidente norteamericano está cambiando y no, precisamente, para mal las relaciones internacionales. Pero eso no significa en absoluto que Trump actúe por libre; al contrario, está obedeciendo, en primer lugar, a un equipo de colaboradores. ¡Cuánto y bueno se puede hacer con un buen gobierno! Es claro que Marco Rubio, secretario de Estado de los EEUU, trabaja codo con codo con Trump para determinar qué, cómo y cuándo se tomará la mejor decisión para los EEUU. No es en modo alguno creíble pensar que Trump actúa solo por su cuenta. No creo que Marco Rubio, autor de libros como Décadas de decadencia, imprescindible para entender el pasado reciente de las relaciones internacionales, especialmente entre EEUU, China y Rusia, se dejará manejar por nadie que actuara al margen de la más elemental racionalidad. Si alguien analiza los últimos discursos públicos de Rubio y Trump sobre la guerra de Irán e Israel, podrá comprobar fácilmente la unidad de criterio de los dos personajes. Marco Rubio se ha pronunciado sobre la guerra Irán-Israel de forma clara y consistente. Resaltó que los ataques israelíes fueron acciones unilaterales del gobierno de Israel y y que EEUU no participó activamente. Rubio advirtió explícitamente que Irán no debe atacar intereses o personal estadounidense en la región, subrayando que cualquier agresión tendría consecuencias graves. Rubio, pues, dio un apoyo estratégico a Israel y respaldó la la ofensiva como parte del derecho de Israel a defenderse, insistiendo en que el ataque se enmarca dentro de una legítima autodefensa frente a una amenaza iraní. En fin, Marco Rubio ha elogia elogiado la ofensiva israelí como legítima autodefensa contra Irán, por un lado; y por otro, ha deja claro que EE UU no comparte el protagonismo militar, aunque sí avala y apoya políticamente a Israel, y advierte a Irán de posibles represalias si ataca intereses estadounidenses. Nada, pues, contrario a lo declarado por Trump.

Y es que la postura de Trump no sólo ha sido respaldada por su entero gobierno, sino también por otros altos funcionarios de la administración y, naturalmente, por el Congreso y el Senado de los EEUU, entonces ¿por qué se presenta la posición de Trump de no intervención militar estadounidense directa, pero disuasión activa, como algo ajeno a su entorno? Por maldad y carencia de inteligencia. En verdad, la política internacional de EEUU está diseñada por una "inteligencia", seguramente, más sutil y refinada que la de sus críticos europeos.Trump no va por libre, reitero, cuando le ha parado los pies a Putin en la guerra de Irán e Israel. Cuando el tirano ruso se ha ofrecido para mediar en la guerra entre Irán e Israel, Trump le ha recordado que no tiene credibilidad moral ni legitimidad política para tal menester, entre otros motivos, porque es incapaz de acabar con la guerra contra Ucrania. Claro que Trump hace política internacional, de acuerdo con la inteligencia crítica más avanzada de su país. No tienen razón quienes creen que EEUU entrará o no en esta guerra en función del humor de Trump. Impredecible es, sin duda, la decisión final de Trump, pero no porque dependa de sus caprichos irracionales, sino porque está pendiente de los tiempos y la lógica diseñada por equipos de gobierno que tienen más datos que los que nadie pudiera imaginar. Y es también claro o, al menos, es susceptible de ser relacionado racionalmente el acuerdo entre China y EEUU por un lado, con la posición de EEUU en las guerra de Ucrania y Rusia, primero, e Irán e Israel, por otro lado . Me explico. Trump trae, a pesar de su sectarios críticos, esperanza para EEUU y el mundo entero. Sus últimos movimientos para bloquear a Rusia son más que inteligentes. Son una lección de política internacional. Rusia compraba casi exclusivamente drones y armamento de guerra a Irán y China. Pero sospecho que en el "acuerdo" de comercio entre EEUU y Xi Jinping existe alguna cláusula o similar que limite la venta de drones bélicos a Rusia, sí es que China quiere seguir comerciando con EEUU; y, por otro lado, el apoyo de EE.UU. a Israel contra Irán tendrá, sin duda alguna, repercusión en la venta de drones iraníes a Rusia. Nadie olvide que China, para evitar sanciones de parte de los EEUU y la UE, intenta no enviar armamento directamente a Rusia, aunque se sabe que ha mandado a Putin unos cuantos helicópteros y cientos de drones para la guerra contra Ucrania y, además, suministra los componentes de doble uso para la producción de armas de todo tipo, especialmente suministra elementos químicos absolutamente imprescindibles para la producción de cualquier tipo de armamento, desde las balas y proyectiles hasta los drones, misiles y todo tipo de aparatos electrónicos que se utilizan en este tipo de armamento. Son componentes esenciales incluso para la producción del armamento nuclear. Estos elementos son: galio, germanio y antimonio. Por eso, precisamente, desde que empezó la guerra de Rusia contra Ucrania, EEUU y la UE vetaron esos elementos para su venta a Rusia, pero China sigue suministrándolos a Rusia utilizando vías fraudulentas, vendiéndolos a las empresas rusas y a su "aliados" de los sectores "civiles" ". China, sí, es prácticamente el único suministrador de estos elementos a Rusia. Y, en cuanto a Irán, es de sobra conocido que este país suministra a Rusia drones de todo tipo, que pudieran haber sobrepasado, no se sabe el número exacto, el mil y pico unidades, y los misiles balísticos de diferente alcance, un armamento altamente mortifero, de 400-600 o más unidades, según cifras aproximadas.

En resolución, por un lado, la acción de Trump en Oriente medio podría concluir con una derrota de Irán, que le impediría vender drones a Rusia. Y, por otro lado, el "acuerdo" comercial y sobre aranceles entre EEUU con China, junto con el apoyo de Trump a Israel, podrían dejar a Rusia sin sus dos principales proveedores de material bélico. ¡Casi nada! Sin embargo, por por estos lares el antiamericanismo sigue insultando la inteligencia de Trump, o peor, presentándolo como un destrabado que estaría actuando al margen de Gobierno entero y del Congreso y el Senado de los EEUU. ¡Pobres y estúpido, diablos! Entérense, hombre, Trump ha dado en el clavo contra Putin; por un lado, le ha dicho al chino que nada de vender drones a Putin, si quiere comerciar con USA; y, por otro lado, apoya a Israel para que venza a Irán que es el otro proveedor de drones a Putin. Entérense, periodistas de salón e ideología, por qué Putin se prestó a mediar en la guerra entre Irán e Israel, y por qué Trump le paró inmediatamente en seco. Entérense bien, los anti-Trumps españoles, que China, además, es un proveedor de misiles balísticos a Irán y uno de los asesores, junto a Rusia del programa nuclear iraní.

Si EEUU, junto con Israel consiguen hacer rendirse, posiblemente propiciando un cambio del régimen, a Irán, que es uno de los eslabones más importantes en el nuevo "eje del mal": Rusia, China-Corea del Norte e Iran, no sólo cambiará radicalmente la situación en Oriente Medio sino también en el mundo entero. Y todo sería "para bien". Y, por supuesto, debilitaría más el régimen de Putin, dejándole sin un aliado (de los pocos que tiene) y, a la par, favorecería el fin de la guerra entre Rusia y Ucrania, puesto que Rusia tendría que aflojar sus ataques con drones, pues que la mayoría de ellos proceden de Iran.

En fin, el "juego" de Trump va por buen camino. Si consiguiera derribar el régimen de los ayotalas, sería una victoria histórica y, además, dejaría a los pies de los caballos a los "putinistas" y "antitrumpistas" del planeta.

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