Una mujer en galera. Sinrazón
Un comunista de la especie de Stalin, que tanto abunda en la España sanchista, no admite otra razón que no sea la suya, es decir, el ordeno y mando del ejecutor comunista.
Sinrazón es el título de la obra de teatro de Ignacio Sánchez Mejías, estrenada en 1928 en el teatro Calderón. Fue presentada por don Jacinto Benavente, galardonado en 1922 con el Premio Nobel de Literatura, y asistieron todos sus compañeros de la celebérrima Generación del 27, incluso hay una deliciosa crónica de Aleixandre que vio la representación desde el gallinero del teatro. Quizá ese título haya sido el motivo de exclusión del torero y escritor sevillano de los futuros fastos que prepara Urtasuno, así creo que le llaman al jefe de la banda comunista, que controla el Ministerio de Cultura de España. A ese fulano no le gusta el título de Sinrazón.
Y es que un comunista de la especie de Stalin, que tanto abunda en la España sanchista, no admite otra razón que no sea la suya, es decir, el ordeno y mando del ejecutor comunista. Urtasuno ha convertido la "cosa de la cultura" en incultura. La casa de la Plaza del Price es más parecida a una checa que a una oficina de un gobierno decente. Urtasuno, el jefe de los chequistas, mata civilmente todo lo que se le pone por delante. Destroza museos. Premia a obtusos. Elimina el Premio Nacional de Tauromaquia… Las mil canalladas cometidas por este sujeto lo convierten en un tipo peligroso, o sea, Urtasuno es un heredero directo de los Agapito García Atadell y cía. del 36…
No me cabe la menor duda de que el título Sinrazón, dado por Sánchez Mejías a su "juguete trágico en tres actos", ha sido, junto a la otra vocación del autor, matador de toros, las excusas perfectas para eliminarlo de la Generación del 27. Terrible. Murió por herida de asta de toro en 1934 y ahora se le da muerte civil. Sánchez Mejías será excluido por el Ministerio de Cultura de Sánchez de cualquier homenaje a su persona y obra en 1927. Tampoco me extrañaría que por idéntica excusa se marginase también a Rosa Chacel de la celebración del centenario de la G-27. Porque el título de la primera novela de Rosa Chacel es idéntico al de la obra de teatro de Sánchez Mejías, sí, nadie debería sorprenderse de que se mande al averno a la autora más inteligente y sabia de esa generación. Los nueve volúmenes de sus Obras Completas, publicadas por la Fundación Jorge Guillén, serán antes un pretexto de exclusión que un incentivo para promocionarla y leerla. No creo que sea del agrado de Urtasuno el título La sinrazón, novela de Chacel que discurre, como dijera Julián Marías, no sólo por los cauces del legado hispánico sino que entronca con otras vertientes del pensamiento del contemporáneo, y muy especialmente con las obras de Kierkegaard y Nietzsche.
En realidad, la sinrazón estalinista es la gran excusa para excluir de las celebraciones del centenario a cualquier escritor que no se atenga a la "lógica" de Urtasuno: "Quien no fuera comunista, o aplebeyado al estalinismo de la época, no será tratado como miembro del G-27". Quizá sería mejor no celebrar nada. O simplemente recordar al segundo Alberti y algunos poemas de Emilio Prados…, el comunismo Urtasuno, ay, puede acabar fácilmente con el nuevo Siglo de Oro de la literatura española. Por esta vía chequista los Urtasunes podrían prescindir de casi todo el 27. El caso de Rosa Chacel es para estudiar. El trato que le dieron los socialistas de la época de González es de juzgado de guardia. Maquinaron lo que no estaba en los escritos para que no le dieran el Premio Cervantes y sospecho que ahora harán todo lo posible para dejarla reducida a un florero de una generación de machirulos, hermafroditas y "hembrunas" sin sombreros (sic). O sea nada. Afortunadamente, los grandes de su época reconocieron su valía sin objeción alguna. Juan Ramón Jiménez estuvo siempre entusiasmado con sus textos. He aquí el bello recuerdo que, en Españoles de tres mundos, le dedicó el poeta de Moguer: "El recuerdo de Rosa Chacel me llega siempre como acompañado del olor y el sabor. Perfume fresco, libre de jardín con huerto o de huerto donde hubiera algún rincón en flor. Calidad de flor en el continente, con contenido rico, sustancioso, secreto, de fruto.
La manzana y la rosa se han fundido para hacer a Rosa Chacel en lo externo y en lo íntimo. El aroma y el gusto."1
Y también Jorge Guillén rindió un extraordinario tributo de admiración a la novelista en un famoso poema: Más amor y pedagogía. El humanismo activista de Guillén, puesto al día en su poemario Final, está inspirado en la obra de Rosa Chacel. Aquí les dejo entero el poema de Guillén con introducción incluida del autor:
Amor y pedagogía, antepuestos… no vemos
ninguna fisura que los separe. Los vemos fundidos.
Rosa Chacel, Los títulos
"Amor y Pedagogía"
Dice bien exactamente
Lección de voz amorosa.
El amor guía, corrige,
Eva maestra de Adán.
Y por tal visión feliz
Salieron del Paraíso,
Por fortuna para todos.
Ilumina amor, no ciega.
"Amor y Pedagogía", viejo rótulo.
Palabras en contraste, no antagónicas,
Se juntan si sentimos su concierto
Hondamente esencial
La mujer, tan materna desde niña,
Protege con un haz iluminante.
Por instinto -que incluye la razón-
Conduce sin ninguna
Favorecida autoridad de mando.
¿No es su entrega la guía nobilísima
Del varón entre riesgos y pasiones?
Rosa Chacel, una autora de extraordinaria inteligencia y finísimo carácter, tuvo que soportar siempre los ataques de las ideólogas del feminismo patrio. A finales de los años veinte los criterios sobre la relación entre hombre y mujer no iban acorde con los mantenidos por el Lyceum Club Femenino. Su ensayo Esquema de los problemas prácticos y actuales del amor, publicado en la Revista de Occidente en 1931, no encajaban con el incipiente feminismo de la época. Tampoco su crítico ensayo sobre las novelas de Simone de Beauvoir, publicado en la revista Sur, en 1956, fue acogido con aplausos por las feministas, y otro tanto diría de su excelente conferencia en el Ateneo de Madrid, en 1975, titulada La mujer en galeras. Siempre fueron los ensayos y los diarios de Rosa Chacel a contracorriente respecto del feminismo "políticamente correcto". Jamás traicionó a Nietzsche: "Hay que mantener la sentencia de Nietzsche:'El hombre es el animal que puede prometer', la mujer tiene que alcanzar la fianza que le dará su acceso a la razón, justamente en la razón es donde el hombre respeta a su semejante, la mujer, claro está que es su semejante al que no debe herir, doblegar ni esclavizar, pero además de semejante, es su colateral en el 'oficio de vivir' (…), pero ese oficio que nos fue dado, también recaerá en los que nosotros hagamos llegar."2
En fin, nunca vieron con buenos ojos las "feministas" las tesis independientes y libres de Rosa Chacel. La correspondencia entre Ernestina de Champourcin y Carmen Conde3 contiene algunas opiniones poco favorables, por decirlo suavemente, a la extensa obra de Rosa Chacel dedicada a la mujer. Ojalá no llegue esa correspondencia a la casa de los horrores del Price. Podrían ser recogidas por el Urtasuno del ministerio para excluirla definitivamente de los fastos del 27. Aquí les transcribo dos joyitas de esta correspondencia para saber cómo y cuánto era envidiada Rosa Chacel por dos coetáneas.
Ernestina de Champourcín, en marzo de 1928, le escribe a Carmen Conde: " J.R. está entusiasmado con las cosas de Rosa Chacel. Nadie sabe más que lo dicho en La Gaceta Literaria. A mí me parece que es una escritora ya formada, aunque su nombre empieza a sonar ahora".
Carmen Conde le responde el 23 de marzo de 1928: "Me ha parecido, a juzgar por lo que he visto en G.L. (La Gaceta Literaria), que el marido de Rosa Chacel es mejor pintor que ella escritora. Lo que esta Sra. ha publicado en la Revista de Occidente no me ha gustado. Es una cosa desagradable, Ernestina. ¿Cómo te parece bien a ti?"
Ernestina de Champourcin responde: "Rosa Chacel sigue siendo un misterio. El club femenino la invitó a sus conferencias y ni siquiera contesta. Dicen que es antifeminista y enemiga del Lyceum, lo que no va muy bien con su estilo literario, bastante avanzado".
En fin, ojalá no lea Urtasuno estas cartitas, reitero, pudiera utilizarlas para decir que Rosa Chacel es enemiga acérrima de la ideología de género…
1JIMÉNEZ, J.R.: Antología General en Prosa (1898-1954). Edición de Ángel Crespo y Pilar Gómez Bedate. Biblioteca Nueva, Madrid, 1981
2CHACEL, R.: Reflexiones de una mujer en galeras. Fundación Jorge Guillén, Valladolid, 2005, pág. 230.
3CHAMPOURCÍN, E. de, y CONDE, C.: Epistolario (1927-1995), edición de Rosa Fernández Urtasun, Castalia, Madrid, 2007, págs. 67 y 68.
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