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Santiago Navajas

El socialismo autoritario de Sánchez

La situación se vuelve más inquietante al observar el vaciamiento del espacio liberal-democrático y la normalización de alianzas antiliberales

EFE

Hablar de socialismo autoritario puede parecer casi un pleonasmo, pero históricamente ha existido un socialismo compatible con la democracia y el liberalismo. Sin embargo, bajo el gobierno de Pedro Sánchez el PSOE ha cruzado varias líneas rojas en dirección a un autoritarismo de corte socialista. El último paso significativo ha sido la orden de impulsar medidas ejecutivas importantes al margen del Parlamento cuando este no está bajo su control.

Este modelo tiene un claro precedente teórico en Carl Schmitt, el pensador político del siglo XX cuya influencia ha sido dominante en el XXI. En 1932, ante la patronal alemana, Schmitt defendió un Estado fuerte capaz de garantizar una economía sana (liberal en lo económico) mediante la represión de contestaciones y el recurso permanente al estado de excepción. Ante la parálisis parlamentaria de Weimar —comunistas, nazis y un centro fragmentado sin mayorías estables—, Schmitt justificó el uso extensivo del artículo 48 para gobernar por decreto, especialmente en cuestiones económicas y sociales, extendiendo el concepto de excepción más allá de la guerra o el desorden público a las crisis financieras.

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