
Escojo el título de un extraordinario ensayo de Gabriel Zaid, publicado en 1989 por la revista Vuelta de México1, para terminar estas notas sobre la persecución contra los cristianos del régimen político de Plutarco Elías Calles, porque sigue siendo, por un lado, un gran diagnóstico sobre la cuestión católica en el México de hoy; digo cuestión, problema, en fin, herida abierta en la historia nacional de México porque el relato oficial sobre la persecución sigue relativizando el crimen, los cientos de miles de seres humanos asesinados sólo por ser cristianos, del régimen político de Calles, seguramente, el fundador del México contemporáneo. Sobre la sangre de esos cristianos se ha construido el México del PRI y de Morena. Por otro lado, el ensayo de Zaid muestra al actual catolicismo mexicano el camino para que abra sus responsabilidades en la ocultación y desaparición de la cultura católica, en realidad, de los grandes potenciales emancipadores del cristianismo para México; en efecto, según Zaid, la "Revolución mexicana pudo haber sido la gran oportunidad de una cultura política moderna".2
