( LD ) Como en otras muchas ocasiones, el mejor tratamiento es la prevención, manteniendo fuera del alcance de los niños todo lo que suponga un riesgo para ellos: medicamentos, productos de limpieza (en alturas o armarios cerrados, identificados y con los recipientes bien cerrados) y cosméticos.
El tratamiento en una intoxicación vendrá determinado por el agente causal. Pero siempre es aconsejable dirigirse al Servicio de Información Toxicológica o a un centro sanitario.
La sintomatología es digestiva, produciéndose normalmente náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal. No se recomienda darle nada al niño cuando lo que ha ingerido es algún producto químico, ni siquiera leche; lo que sí se puede hacer es lavarle bien la boca con agua fría y trasladarle lo antes posible al centro sanitario.
Si tiene dudas sobre la toxicidad del producto llame rápidamente al Servicio de Información Toxicológica, al teléfono 915620420.
La lejía suele ser motivo frecuente de intoxicación en el hogar. Por contacto cutáneo, produce irritación de la piel y mucosas, en cuyo caso se deben lavar las zonas afectadas con agua abundante y jabón neutro.
Por inhalación en concentraciones altas pueden producir neumonía, tos, dificultad para respirar o disnea, e incluso edema agudo de pulmón. Junto a los productos de limpieza, lavavajillas, detergentes o limpiacristales; existen otros muchos potencialmente tóxicos como son las pilas, los pegamentos, o la tinta de bolígrafos y plumas.
Si han quedado afectados los ojos, no utilizar colirios ni pomadas oculares; lávelos con agua corriente durante 15 minutos y mantenga los párpados abiertos para que el agua arrastre los restos del producto.

El hogar guarda un auténtico arsenal de productos tóxicos potencialmente peligrosos para los más pequeños, sobre todo los relacionados con la limpieza.