La actriz mexicana, Silvia Pinal, ha asegurado que trabajar con Luis Buñuel era difícil y al mismo tiempo fácil. Pinal hizo un recuento de de su relación y amistad con Luis Buñuel durante un homenaje que celebra la Universidad Complutense de Madrid al cineasta en el que también se pretende estudiar su obra.
"Yo fui la que lo buscó, la que quería hacer una película con él. Ernesto Alonso y yo contactamos con él cuando estaba adaptando 'Tristana', pero no encontramos a nadie que la quisiera producir, ya que Buñuel no era comercial, y ése era uno de sus orgullos, que sus películas no dieran dinero,", relató la actriz. Según Pinal, con el paso de los años, no olvidó su deseo de trabajar bajo las órdenes del cineasta de Calanda, y tras casarse con Gustavo Alatriste volvió a España para contactar con Buñuel.
"Recuerdo que me dijo: '¿otra vez quiere hacer usted una película conmigo?'. Y le contesté: 'sí, pero esta vez ya traigo productor'. El me preguntó: 'y este señor, ¿a qué se dedica?' 'Es fabricante de muebles'. 'Y ¿por qué un fabricante de muebles quiere hacer una película conmigo, si yo no soy comercial?' 'Pues porque me ama', le contesté, y a él, le divirtió mucho el motivo. Así empezó la relación entre los tres", dijo Silvia Pinal. De esta relación nacieron tres películas, la polémica "Viridiana", a la que siguieron "El ángel exterminador" y "Simón del desierto", que, además, cimentaron la trayectoria internacional de la actriz.
Según Pinal, los personajes de Buñuel eran muy difíciles de interpretar, “pero al mismo tiempo no es difícil, porque él ya lleva las cosas muy pensadas al rodaje. Su misma sordera le hacía tener un trabajo muy interior y cuando llegaba al plató ya sabía cómo iba a tomar la escena. Además, las discutíamos mucho, había mucho trabajo de escritorio, cosa que me ayudaba mucho", afirmó. A pesar de que cuando los actores llegaban al plató ya sabían cómo se iba a rodar, la actriz aseguró que Buñuel les sorprendía con sus imágenes. "Cada escena nos traía sorpresas", dijo.
Para Silvia Pinal Buñuel era una persona simpática, inteligente y culto, y sabía disfrutar la vida. “Era un placer estar con él", aseguró. Asimismo, indicó que era exageradamente puntual y muy maniático, pero los que le conocían tenían que adherirse a sus costumbres. "Yo lo hice con mucho placer, para mí fue una relación de años que me dejó muy buenos recuerdos", señaló.
