El congreso, dividido en cuatro interesantes mesas redondas, va a tratar de analizar cada uno de los aspectos que influyen, o que son consecuencia, de la persecución de los escritores. Así por ejemplo, uno de los debates más interesantes es el que analizará las dificultades que atraviesan todos aquellos creadores que se ven obligados a abandonar su país. Entre los ponentes se encuentran la periodista sudafricana exiliada en el Reino Unido, Shereen Pandit y Nadire Mater, natural de turquía. De manera más específica, se estudiará la doble persecución que sufren las mujeres. Un esperadísimo encuentro en el que participan la escritora argelina refugiada en Valladolid, Aïsha Lemsine, la iraní exiliada en Francia, Mashid Amir-Shahy y Anabel Torres, una escritora colombiana que vive en la actualidad en Holanda.
Los periodistas y narradores Gabriel Albiac, Carlos Alfieri, Germán Díaz Castro y Omar Belhouchet, serán los encargados de cerrar el congreso en la mesa redonda “Periodismo y barbarie”.
La paradoja de las ciudades refugio
Desde que en 1993, Estrasburgo se convirtiera en la primera ciudad del mundo en convertirse en un centro de acogida para los escritores perseguidos, son muchos los enclaves que se han unido a la denominada Red de Ciudades Refugio. En España, Barcelona o Gijón, son algunas de las localidades que prestan estos servicios, un reducido grupo al que se ha unido recientemente Vitoria. Una circunstancia difícil de comprender, porque mientras la ciudad vasca acoge a intelectuales amenazados de muerte por el integrismo islámico o los regímenes dictadoriales, son muchos los políticos y catedráticos que han tenido que abandonar Vitoria al estar amenazados por la banda terrorista ETA.
