Nadie quiere declararse responsable, pero el caso es que las manchas están ahí. Han aparecido sobre la superficie de titanio que recubre la pinacoteca, y su color oscuro hace sospechar que podría tratarse de óxido. El diario The New York Times dedicó la portada de su suplemento cultural de este martes a la noticia, lo cual ha hecho que la polémica se recrudezca. El arquitecto encargado del original diseño de la pinacoteca, Frank Gehry, responsabiliza a la compañía constructura de la aparición de las manchas: “si hubieran limpiado el edificio adecuadamente cuando finalizó la construcción, las manchas no estarían ahí. Es lo normal: acabas un edificio y lo limpias. Pero no lo hicieron”, declara al periódico neoyorkino.
Según Gehry, las manchas podrían deberse al derramamiento sobre algunos de los paneles de metal de restos de un producto de silicona utilizados par el sellado de las juntas durante la construcción. Para el director de la pinacoteca bilbaína, José Ignacio Vidarte, las manchas podrían haberse originado por la contaminación atmosférica de la zona, y de forma específica, por la adhesión de partículas de sílice en la cubierta de titanio. Vidarte añade que algunas de las manchas ya eran apreciables antes de la inauguración del museo en 1997, pero que se decidió no limpiarlas con el fin de evitar el contraste entre las planchas tratadas con el resto.
Posibles soluciones
Para Gehry, lo más sencillo sería sustituir los paneles de metal afectados. Pero los encargados del museo creen que volvería a ocurrir lo mismo que hace cuatro años: la estructura presentaría brillos y tonalidades diferentes. La empresa que en su día distribuyó las planchas de titanio, Titanium Metals Corporation, aseguran que el material no está afectado, sino tan solo dañado.
La solución depende ahora de la Fundación Inasmet, un instituto de investigación con sede en San Sebastián, en el País Vasco, donde aseguran que han desarrollado un producto químico que puede aplicarse en forma de espuma sobre el revestimiento de titanio y que disolvería las manchas sin dañar el metal.

EL ARQUITECTO CULPA A LOS CONSTRUCTORES
Aparecen manchas en el Guggenheim tres años después de su inauguración
Las culpas van de unos a otros y, por ahora, no hay ningún responsable. La aparición de manchas oscuras en las paredes del Guggenheim de Bilbao a los tres años de su inauguración y la publicación de la noticia nada menos que en The New York Times, han levantado una nueva polémica sobre el estado de la pinacoteca vasca. Tanto el arquitecto encargado de su diseño, Frank Gehry, como los responsables del museo, culpan a los constructores. Mientras, crece la duda sobre la creación de una nueva sede del Guggenheim en la ciudad de los rascacielos proyectada también por Gehry.
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