El diseñador Daniel Gil no recogerá la mención honorífica con la que fue distinguido hace unas semanas. Esta mención, es una de las cuatro que en la edición de 2000 acompañan al Premio Nacional de Diseño, cuyo ganador ha sido Mario Eskenazi. Por primera vez, y con motivo del décimo aniversario de la entrega de estos galardones, se han creado menciones honoríficas paralelas al Premio Nacional. Para el artista, autor de más de 4.000 libros de la editorial Alianza, este premio añadido ha sido creado para reconocer a la gente que no reúne los requisitos necesarios para el galardón principal. Por esa razón, y tras meditarlo mucho, ha decidido rechazarlo, ya que, en su opinión, “la mención supone dejar de ser aspirante al Premio Nacional de Diseño para pasar a no poder aspirar a él”.
Gil se siente “un aspirante perpetuo” al Premio Nacional, y no quiere formar parte de la abultada lista de entidades que, junto a él, han sido distinguidos con la mención honorífica. El diseñador, que ya fue Premio Nacional de Bellas Artes en 1984, reconoce que no es fácil renunciar a un galardón de estas características, pero prefiere hacerlo antes que quedarse a las puertas: “sería renunciar a la labor de tantos años por un pequeño pero tentado momento de gloria”.
El Premio Nacional de Diseño carece de dotación económica y, a diferencia del resto, que otorga el Ministerio de Educación y Cultura, es entregado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología.
