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ROSA MARÍA SARDÁ

"Anita no pierde el tren" aborda la necesidad de amar y ser amado

La soledad, la necesidad de amar y ser amado, de encontrar a alguien y que alguien nos encuentre a nosotros es tratada por Ventura Pons en clave de comedia en "Anita no pierde el tren". Este filme, en el que también se le rinde homenaje a la historia del cine, trata sobre la vida de una mujer quería ser artista y se quedó en taquillera.

A sus 50 años, Anita ve cómo después de toda una vida trabajando en la ventanilla del cine, el propietario de la sala la echa por encontrarla obsoleta para las nuevas multisalas que piensa construir en el local. Desconcertada, sin nada que hacer en la vida, acude cada día al descampado donde estaba el cine y que ahora se encuentra en obras. Allí conoce al hombre que maneja la excavadora (José Coronado), un hombre parco en palabras, que no le oculta en ningún momento que está casado.

Anita, una mujer seria, discreta, formal y siempre en su sitio, acepta esa relación porque no pierde el tren de la vida. “Ella es una mujer tremendamente positiva que piensa que vale la pena vivir. Y aunque todo termine, cree que ha valido la pena vivir esa relación que la llena", explicó el director de la película, Ventura Pons. "Todos somos Anita", agrega.

Esta película también le ha permitido a Pons mostrar a través de varios flash back, su relación con el cine, desde esas películas sacras que ponían en la tele durante la Semana Santa franquista, a los filmes clasificados S, los ciclos, las retrospectivas. Y todo ello para mirarlo más que de una forma nostálgica, con grandes dosis de ironía.

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