De hecho en esta obra, la continuación de “Fantasmas Balcánicos”, Robert Kaplan (Boston, 1951) vuelve a poner su punto de mira en una zona conflictiva, la que ocupó el antiguo Imperio Otomano: el Gran Oriente Próximo, desde Siria y Líbano hasta Armenia, pasando por Turquía e Israel. Pero tal y como hiciera en su anterior obra, el autor no ofrece soluciones: se limita a anticipar acontecimientos.
Nueve meses de trabajo han sido necesarios para construir “Rumbo a Tartaria”, libro publicado en España por Ediciones B y dividido en tres partes: Los Balcanes, Turquía y la Gran Siria, y el Caúcaso y la Tartaria. Para el autor, uno de los principales problemas de estas regiones es que cada uno de ellas vive en una época diferente: mientras que en la ex Yugoslavia todavía están en el siglo XIX, existen grupos étnicos que luchan por un espacio único, y que subsisten de manera subdesarrollada. La desmembración de la Unión Soviética y la pobreza en la que viven sumidos algunos de los países que formaron parte de ella es una de las cuestiones en las que también se ha centrado Kaplan. Según el autor, sobre estas zonas pesa además un nacionalismo todavía más reaccionario que los surgidos en el siglo XIX, ya que defienden una idea obsoleta como el la nación estado, un país con una sola identidad.
La conclusión no es muy halagüeña: para Robert Kaplan, una de las realidades de la Historia es que “no todos los problemas tienen solución”, y que, como ha ocurrido en el Oriente Próximo, “cuando se quiere ir muy rápido, hay fracaso”.
