L. D.-
Los constructores de la presa portuguesa de Alqueva no pensaban que el proyecto, uno de los más ambiciosos de la historia del país luso, fuese a generar tantos inconvenientes. A las protestas habituales de los ecologistas, que han denunciado hasta la extenuación la tala masiva de árboles y el impacto que la presa causará en diversas especies animales, se sumó en su día la crítica de los amantes del arte, que alertaron de la desaparición del Castillo de Lousa. La construcción, un edificio del siglo I antes de Cristo considerado Monumento Nacional, quedará sepultada bajo las aguas, ya que su traslado ha sido imposible.
El descubrimiento hace tan solo una semana de decenas de pinturas rupestres a lo largo de 10 kilómetros de la margen del río Guadiana parece que no va a afectar al ritmo de las obras. De nada han servido las protestas del grupo ecologista encabezado por Miguel Calado, quien asegura que el hallazgo, centenares de pinturas de animales y figuras geométricas que podrían pertenecer al Neolítico, posee un valor cultural incalculable.
Estos descubrimientos se suman a los centenares de vestigios del pasado que se han encontrado durante los últimos cuatro años en las más de 300 excavaciones realizadas.
Para el primer ministro luso, Antonio Guterres, los retrasos en las obras son excesivos. Por ello ha descartado su paralización, que afectaría a los habitantes de la región del Alentejo, una de las más necesitadas de agua de la Unión Europea.
También afectará a la zona española
El que será el lago artificial más grande de Europa también inundará una superficie de Extremadura superior a los setenta kilómetros. Algo que, en opinión de Víctor Goncalves, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Nova, Lisboa, debería haber investigado la Junta.
En abril del pasado año, Goncalves criticó que en Badajoz no se estuviese investigando el pasado arqueológico de la zona que quedará inundada. En opinión de ese experto en el mundo megalítico, durante los trabajos de construcción de la Presa de Alqueva se descubrieron en Portugal monumentos megalíticos, poblados neolíticos y calcolíticos, y un importante complejo de la Edad del Hierro, hallazgos que, a su juicio, podrían extenderse a España.
El descubrimiento hace tan solo una semana de decenas de pinturas rupestres a lo largo de 10 kilómetros de la margen del río Guadiana parece que no va a afectar al ritmo de las obras. De nada han servido las protestas del grupo ecologista encabezado por Miguel Calado, quien asegura que el hallazgo, centenares de pinturas de animales y figuras geométricas que podrían pertenecer al Neolítico, posee un valor cultural incalculable.
Estos descubrimientos se suman a los centenares de vestigios del pasado que se han encontrado durante los últimos cuatro años en las más de 300 excavaciones realizadas.
Para el primer ministro luso, Antonio Guterres, los retrasos en las obras son excesivos. Por ello ha descartado su paralización, que afectaría a los habitantes de la región del Alentejo, una de las más necesitadas de agua de la Unión Europea.
También afectará a la zona española
El que será el lago artificial más grande de Europa también inundará una superficie de Extremadura superior a los setenta kilómetros. Algo que, en opinión de Víctor Goncalves, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Nova, Lisboa, debería haber investigado la Junta.
En abril del pasado año, Goncalves criticó que en Badajoz no se estuviese investigando el pasado arqueológico de la zona que quedará inundada. En opinión de ese experto en el mundo megalítico, durante los trabajos de construcción de la Presa de Alqueva se descubrieron en Portugal monumentos megalíticos, poblados neolíticos y calcolíticos, y un importante complejo de la Edad del Hierro, hallazgos que, a su juicio, podrían extenderse a España.
