L. D. / EP.-
Corot (París, 1796-1875), con su particular estilo, a caballo entre el realismo y el romanticismo, pintó este lienzo en agosto de 1872, durante los diez años que pasó en casa de sus amigo y discípulo Georges Rodrígues-Henríquez, en Port-Marly.
La exposición, que cuenta con el patrocinio de la Fundación caja de Madrid, pretende estudiar a fondo la relación entre Corot y la familia Rodrígues-Henríquez. Para ello, se reunirán los tres cuadros que el artista francés pintó ese verano, cuando contaba ya 76 años de edad; así como otras obras suyas que pertenecieron a este familia y algunas pinturas que realizó el propio Georges Rodrígues-Henríquez durante ese mismo período.
La exposición, que cuenta con el patrocinio de la Fundación caja de Madrid, pretende estudiar a fondo la relación entre Corot y la familia Rodrígues-Henríquez. Para ello, se reunirán los tres cuadros que el artista francés pintó ese verano, cuando contaba ya 76 años de edad; así como otras obras suyas que pertenecieron a este familia y algunas pinturas que realizó el propio Georges Rodrígues-Henríquez durante ese mismo período.
