L. D. / EFE.-
El Museo Nacional y Centro de Investigación Altamira, que fue presentado este lunes a los medios de comunicación por el secretario de Estado de Cultura, Luis Alberto de Cuenca, tiene como objetivos la investigación, conservación y difusión de la
Cueva de Altamira
. El museo instalado en la neocueva se convertirá en punto de referencia para los investigadores y estudiosos de esta etapa de la Prehistoria, según el secretario de Estado, para quien los criterios museográficos con los que se ha llevado a cabo este proyecto son "los más novedosos e innovadores".
Esos criterios novedosos no sólo se refieren a planteamientos científicos, sino también técnicos, como puede apreciarse en la neocueva, en cuyo preámbulo una película transporta al visitante a la Prehistoria y al descubrimiento de la cueva. De Cuenca subrayó que "lo que se ha hecho es un centro con vocación internacional sobre el Paleolítico Superior y todo su entorno” e insistió en que siempre se ha actuado siguiendo los "más rigurosos planteamientos científicos" cuyos investigaciones han aportado novedades sobre el conocimiento del Paleolítico.
Grandes cristaleras presentes en el edificio, diseñado por el arquitecto Juan Navarro Baldeweg, simulan la entrada a la cueva tal y como era hace 15.000 años y junto a ellas una proyección virtual muestra cómo se desarrollaba la vida cotidiana de los habitantes de Altamira. A través de una pasarela el recorrido transcurre por una reproducción de la excavación arqueológica y el taller del pintor de Altamira, en el que varios vídeos muestran la técnica empleada para llegar finalmente a la sala de polícromos, que ha sido reproducida con las mismas dimensiones que tenían antes de que un derrumbe redujera su espacio en la Prehistoria.
Las nuevas pinturas que ilustrarán la sala de polícromos de la nueva Altamira han sido realizas por Matilde Musquiz y Pedro Saura que, a pesar de haber estado tres años realizando un minucioso trabajo, han declarado que el único inconveniente que han encontrado ha sido la falta de tiempo.
Pedro Saura explicó que existen muchas teorías sobre el arte rupestre, todas ellas válidas, y que, en su opinión, este arte tiene un importante componente social. A su juicio, en las cuevas "solo pintaban los artistas y el autor de los bisontes de Altamira era un verdadero genio de la envergadura de Miguel Angel o Rembrandt".
Según sus investigaciones, los bisontes fueron pintados por una única persona, al igual que los caballos que también fueron realizados por la mano de un solo autor. "Los que pintaban en las cuevas eran personajes especiales dentro del grupo. Cuando se planteaban pintar en las paredes los hacían como una obra artística y elegían los materiales con mucha precisión", añadió.
José Antonio Cagigas, consejero de Cultura del Gobierno de Cantabria, que junto al Ministerio de Cultura, la Fundación Marcelino Botín y el Ayuntamiento de Santillana, ha hecho posible este proyecto, consideró que a partir de ahora el nombre de Altamira "no estará sólo unido a un testimonio de la cultura, sino que también será ejemplo de lo que ha de ser un museo del siglo XXI".
En su opinión, el edificio diseñado por el santanderino Navarro Baldeweg es "un brillante ejemplo de integración paisajística", construido tras estudios "muy rigurosos" para que las vibraciones de las obras no afectaran a la cueva original, que está a 300 metros de su copia.
Según el director del centro museístico, José Antonio Lasheras, las expectativas de visitantes son "enormes" y se esperan recuperar los 200.000 visitantes al año que acudían a la cueva original antes de que se restringiera el acceso.
Vídeos interactivos, dibujos animados, objetos prehistóricos procedentes de numerosos museos, principalmente el de Prehistoria de Cantabria, y facsímiles de otras cuevas de la región son algunos de los contenidos del Museo, a través de cuyas diferentes secciones el visitante puede adentrarse en la prehistoria peninsular y los diferentes aspectos de la vida en ese periodo: el arte, la cultura, la vida cotidiana y las técnicas de caza.
Esos criterios novedosos no sólo se refieren a planteamientos científicos, sino también técnicos, como puede apreciarse en la neocueva, en cuyo preámbulo una película transporta al visitante a la Prehistoria y al descubrimiento de la cueva. De Cuenca subrayó que "lo que se ha hecho es un centro con vocación internacional sobre el Paleolítico Superior y todo su entorno” e insistió en que siempre se ha actuado siguiendo los "más rigurosos planteamientos científicos" cuyos investigaciones han aportado novedades sobre el conocimiento del Paleolítico.
Grandes cristaleras presentes en el edificio, diseñado por el arquitecto Juan Navarro Baldeweg, simulan la entrada a la cueva tal y como era hace 15.000 años y junto a ellas una proyección virtual muestra cómo se desarrollaba la vida cotidiana de los habitantes de Altamira. A través de una pasarela el recorrido transcurre por una reproducción de la excavación arqueológica y el taller del pintor de Altamira, en el que varios vídeos muestran la técnica empleada para llegar finalmente a la sala de polícromos, que ha sido reproducida con las mismas dimensiones que tenían antes de que un derrumbe redujera su espacio en la Prehistoria.
Las nuevas pinturas que ilustrarán la sala de polícromos de la nueva Altamira han sido realizas por Matilde Musquiz y Pedro Saura que, a pesar de haber estado tres años realizando un minucioso trabajo, han declarado que el único inconveniente que han encontrado ha sido la falta de tiempo.
Pedro Saura explicó que existen muchas teorías sobre el arte rupestre, todas ellas válidas, y que, en su opinión, este arte tiene un importante componente social. A su juicio, en las cuevas "solo pintaban los artistas y el autor de los bisontes de Altamira era un verdadero genio de la envergadura de Miguel Angel o Rembrandt".
Según sus investigaciones, los bisontes fueron pintados por una única persona, al igual que los caballos que también fueron realizados por la mano de un solo autor. "Los que pintaban en las cuevas eran personajes especiales dentro del grupo. Cuando se planteaban pintar en las paredes los hacían como una obra artística y elegían los materiales con mucha precisión", añadió.
José Antonio Cagigas, consejero de Cultura del Gobierno de Cantabria, que junto al Ministerio de Cultura, la Fundación Marcelino Botín y el Ayuntamiento de Santillana, ha hecho posible este proyecto, consideró que a partir de ahora el nombre de Altamira "no estará sólo unido a un testimonio de la cultura, sino que también será ejemplo de lo que ha de ser un museo del siglo XXI".
En su opinión, el edificio diseñado por el santanderino Navarro Baldeweg es "un brillante ejemplo de integración paisajística", construido tras estudios "muy rigurosos" para que las vibraciones de las obras no afectaran a la cueva original, que está a 300 metros de su copia.
Según el director del centro museístico, José Antonio Lasheras, las expectativas de visitantes son "enormes" y se esperan recuperar los 200.000 visitantes al año que acudían a la cueva original antes de que se restringiera el acceso.
Vídeos interactivos, dibujos animados, objetos prehistóricos procedentes de numerosos museos, principalmente el de Prehistoria de Cantabria, y facsímiles de otras cuevas de la región son algunos de los contenidos del Museo, a través de cuyas diferentes secciones el visitante puede adentrarse en la prehistoria peninsular y los diferentes aspectos de la vida en ese periodo: el arte, la cultura, la vida cotidiana y las técnicas de caza.
