L.D. / EFE.-
"La jaula de las locas", una obra que el dramaturgo francés Jean Poiret publicó en 1973, llegó diez años más tarde a Broadway como musical (en versión de Jeery Herman), alzándose con siete premios Tony, y desde entonces se ha convertido en un clásico que ha dado pie a montajes teatrales y varias películas -tres entregas de "Vicios pequeños" y la más reciente, protagonizada por Robin Williams, titulada "Jaula de grillos"-.
El musical cuenta la historia de Albin y Georges (Pajares y Kremel), un matrimonio gay que dirige un club nocturno cuya vida da un vuelco inesperado cuando el hijo de Georges -fruto de una esporádica relación heterosexual, pero criado desde los dos años con la pareja- les anuncia su compromiso con la hija de un matrimonio ultraconservador. La cena de presentación de ambas familias promete ser muy difícil para el chico, que tratará de evitar que sus futuros suegros descubran la vida de su padre, pero aún más dura para Albin, profundamente dolido por no poder mostrarse como "el otro padre" del chico, al que ha criado como su propio hijo.
Para los dos actores, el proyecto ha supuesto todo un reto: Kremel nunca había actuado en un musical, y Pajares, aunque en su juventud había trabajado en revistas, aseguró que esto no tiene mucho que ver con su experiencia. Para los dos, la mayor dificultad ha sido, sin duda, bailar.
Los dos intérpretes estarán acompañados por un cuerpo de baile de doce personas, las "cagelles" del club nocturno, bailarines que hasta el último momento no se sabe si son hombres o mujeres, para lo cual se hizo una selección entre 2.500 aspirantes a quienes se exigía que las mujeres no parecieran muy femeninas ni los hombres muy masculinos.
El musical cuenta la historia de Albin y Georges (Pajares y Kremel), un matrimonio gay que dirige un club nocturno cuya vida da un vuelco inesperado cuando el hijo de Georges -fruto de una esporádica relación heterosexual, pero criado desde los dos años con la pareja- les anuncia su compromiso con la hija de un matrimonio ultraconservador. La cena de presentación de ambas familias promete ser muy difícil para el chico, que tratará de evitar que sus futuros suegros descubran la vida de su padre, pero aún más dura para Albin, profundamente dolido por no poder mostrarse como "el otro padre" del chico, al que ha criado como su propio hijo.
Para los dos actores, el proyecto ha supuesto todo un reto: Kremel nunca había actuado en un musical, y Pajares, aunque en su juventud había trabajado en revistas, aseguró que esto no tiene mucho que ver con su experiencia. Para los dos, la mayor dificultad ha sido, sin duda, bailar.
Los dos intérpretes estarán acompañados por un cuerpo de baile de doce personas, las "cagelles" del club nocturno, bailarines que hasta el último momento no se sabe si son hombres o mujeres, para lo cual se hizo una selección entre 2.500 aspirantes a quienes se exigía que las mujeres no parecieran muy femeninas ni los hombres muy masculinos.
