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MUSSEO PICASSO DE BARCELONA

Una exposición recorre la obra de Picasso a través del erotismo

El erotismo en la obra de Picasso es el hilo conductor de la exposición que inaugura el Museo Picasso de Barcelona desde sus primeros dibujos de pequeño en sus libros de texto hasta su obra final, en la que el artista malagueño asume el papel de "voyeur". El recorrido por la exposición pone en relieve los años de juventud del artista, cuando frecuentaba los bajos fondos de Barcelona y sus prostíbulos junto con sus amigos artistas.

L. D. / EFE.- La exposición, co-organizada por el Museo Picasso, la Galería Nacional del Jeu de Paume de París y el Museo de Bellas Artes de Montreal, pretende proporcionar "una lectura nueva y por tanto esencial y evidente de la obra de Picasso", según ha explicado este jueves la directora del museo barcelonés, Maite Ocaña.

A fuerza de pintar el mismo tema, Picasso llega a llevar la relación entre el pintor y su modelo hasta sus últimos extremos: "transforma la relación entre el pintor y su modelo en una relación entre el hombre y la mujer", apunta Ocaña.

En esta época, cuando apenas tiene 20 años, comenta la comisaria, Dominique Dupuis-Labbé, su obra "da mucha importancia a las experiencias de iniciación sexual ("Abrazo", "Dos figuras y un gato", "Los hermanos Mateu y Angel Fernández de Soto con Anita", "El Virgo".

Las prostitutas que pinta y dibuja, como las que aparecen en sus "Carnet", de los que se exhiben 28, inspiran sus famosas "Demoiselles de Avignon", que marca el inicio del cubismo.
Tras estas obras se inicia, comenta Dupuis-Labbé, una segunda etapa que coincide con su relación apasionada con Marie-Thérese, en Boisgeloup, donde los amantes vivieron a escondidas su amor.

Las primeras representaciones de abrazos coinciden con el inicio de la relación con Fernande Olivier, y luego desde su relación con Olga hasta la vinculación con Marie-Thérese el pintor no deja de explorar, de reinventar los cuerpos, objetos de sus deseos ("Desnudo acachado", "Mujer sentada en una silla de brazos roja", "Desnudo en un jardín", "Figuras a la orilla del mar" o "Acoplamiento") y de pulsiones cargadas de violencia como en "El beso" o "La violación". Pintada o esculpida, Marie-Thérese es retratada como la modelo del artista o incluso enfrentada con el Minotauro "Minotauro violando a una mujer", tema que repite en "Dora y el Minotauro".

En los años 50 y 60, Picasso produce, en diferentes estilos y técnicas, numerosas obras sobre los temas recurrentes del beso, el abrazo, el acoplamiento amoroso, la bestialidad, la exhibición de las relaciones sexuales o las bacanales.

A la edad de 80 años, el pintor malagueño, centrado entonces en la técnica del grabado, retoma sesenta años después el tema iniciático del burdel, "ahora ya más ilusorio que vivido, más reflexivo", puntualiza la comisaria, que convierte al artista en un "voyeur", en un observador, como confirman las series "Rafael y la Fornarina", "La Maison Tellier", inspirada en los monotipos de Degas, o "La Celestina".

Para la comisaria, aunque "estas obras, en su mayoría exhibidas al público por primera vez, son provocadoras, el espectador debe tener en cuenta que son íntimas, personales y que Picasso nunca pintó para mostrar, pues sólo después de su muerte se vendieron".

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