L. D. / EFE.-
Bajo una lluvia de pétalos de rosa y con las voces de fondo del coro de mujeres del Orfeó Catalá, las autoridades han asistido al inicio simbólico de esta obra, basada en un proyecto del arquitecto Óscar Tusquets.
Enterrados bajo esta primera piedra, también obra de Tusquets, han quedado en este acto un CD con los planos de la reforma del Palau, un ejemplar de la prensa de hoy en papel y digital, monedas de euros y pesetas, una entrada al Palau, y un compacto del Orfeó Catalán con canciones populares catalanas, entre otros objetos.
La ampliación del Palau de la Música de Barcelona en un solar que hasta hace poco ocupaba una iglesia, será una realidad en el año 2003 tras una inversión de 2.909 millones de pesetas, de los que 1.900 los aporta el Ministerio de Cultura, que pasa a formar parte del patronato de la entidad.
Al acto de inicio de las obras han asistido personalidades como el alcalde de Barcelona, Joan Clos, el consejero de Cultura, Jordi Vilajoana, el secretario de Estado de Cultura, Luis Alberto de Cuenca, el arzobispo de Barcelona, Ricard Maria Carles, y el presidente de la Fundación Orfeó Catalá, Palau de la Música, Félix Millet.
El presidente de la Fundación Orfeó Catalá-Palau de la Música, Félix Millet, ha señalado este miércoles que casi cien años después de iniciarse el Palau se hará realidad el sueño de su creador, Lluis Doménech i Montaner, y que por fin se verá la fachada que quedaba oculta por la iglesia, y que a pesar de esta circunstancia se construyó con importantes elementos ornamentales.
Las obras de ampliación de este edificio emblemático del modernismo catalán, y que está catalogado por la UNESCO como patrimonio de la Humanidad, incluyen una remodelación de la sala central que supondrá, entre otras mejoras, la recuperación de las antiguas barandillas de las plateas y el arreglo del órgano.
Con esta ampliación se construirá una plaza sobre la nueva sala de conciertos, que estará diez metros por debajo del suelo, que además de esponjar el barrio servirá como auditorio al aire libre. El proyecto supone un aumento del espacio en 2.700 metros cuadrados, de los que 700 serán para la nueva sala de conciertos, y el resto se repartirán en un edificio de 250 metros cuadrados de planta que se levantará junto a la fachada lateral del edificio y que tapará la pared medianera de la antigua iglesia.
La nueva sala subterránea podrá acoger actuaciones musicales de todo tipo y tendrá cabinas de traducción simultánea para convenciones y otros usos culturales. También tendrá una entrada de luz natural a través de una barandilla de cristal que delimitará la nueva plaza del resto de la calle.
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Enterrados bajo esta primera piedra, también obra de Tusquets, han quedado en este acto un CD con los planos de la reforma del Palau, un ejemplar de la prensa de hoy en papel y digital, monedas de euros y pesetas, una entrada al Palau, y un compacto del Orfeó Catalán con canciones populares catalanas, entre otros objetos.
La ampliación del Palau de la Música de Barcelona en un solar que hasta hace poco ocupaba una iglesia, será una realidad en el año 2003 tras una inversión de 2.909 millones de pesetas, de los que 1.900 los aporta el Ministerio de Cultura, que pasa a formar parte del patronato de la entidad.
Al acto de inicio de las obras han asistido personalidades como el alcalde de Barcelona, Joan Clos, el consejero de Cultura, Jordi Vilajoana, el secretario de Estado de Cultura, Luis Alberto de Cuenca, el arzobispo de Barcelona, Ricard Maria Carles, y el presidente de la Fundación Orfeó Catalá, Palau de la Música, Félix Millet.
El presidente de la Fundación Orfeó Catalá-Palau de la Música, Félix Millet, ha señalado este miércoles que casi cien años después de iniciarse el Palau se hará realidad el sueño de su creador, Lluis Doménech i Montaner, y que por fin se verá la fachada que quedaba oculta por la iglesia, y que a pesar de esta circunstancia se construyó con importantes elementos ornamentales.
Las obras de ampliación de este edificio emblemático del modernismo catalán, y que está catalogado por la UNESCO como patrimonio de la Humanidad, incluyen una remodelación de la sala central que supondrá, entre otras mejoras, la recuperación de las antiguas barandillas de las plateas y el arreglo del órgano.
Con esta ampliación se construirá una plaza sobre la nueva sala de conciertos, que estará diez metros por debajo del suelo, que además de esponjar el barrio servirá como auditorio al aire libre. El proyecto supone un aumento del espacio en 2.700 metros cuadrados, de los que 700 serán para la nueva sala de conciertos, y el resto se repartirán en un edificio de 250 metros cuadrados de planta que se levantará junto a la fachada lateral del edificio y que tapará la pared medianera de la antigua iglesia.
La nueva sala subterránea podrá acoger actuaciones musicales de todo tipo y tendrá cabinas de traducción simultánea para convenciones y otros usos culturales. También tendrá una entrada de luz natural a través de una barandilla de cristal que delimitará la nueva plaza del resto de la calle.
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