L.D. / EFE.-
Así lo aseguró este viernes el arquitecto de la Catedral de Palencia, Carlos Clemente, quien encabeza a un grupo de más de un centenar de expertos de catorce países, que participan en unas jornadas sobre conservación de catedrales, en las que analizarán el proceso de restauración, que se efectuó en la Catedral de León entre 1859 y 1901.
Este arquitecto destacó la "innovación" de la técnica empleada en el proceso de restauración de las piedras deterioradas de las catedrales, que han pasado de ser sustituidas por reproducciones a ser intervenidas mediante técnicas quirúrgicas, que permiten conservar los moldes originales.
En su opinión, las catedrales "son objetos delicados que hay que mimar y que necesitan dinero", al considerar insuficiente el presupuesto que aglutinan, teniendo en cuenta que la Administración central "invierte más en el Museo del Prado cada año que en todo el conjunto de Catedrales españolas", donde destina una media de 10.000 millones de pesetas anuales.
Advirtió de que las catedrales son una "industria de primera categoría" y citó como ejemplo los templos de Toledo, con 3,5 millones de visitantes al año, o Sevilla con 2,7 millones, que están sirviendo de modelo de "cómo se gestiona el patrimonio".
Este arquitecto destacó la "innovación" de la técnica empleada en el proceso de restauración de las piedras deterioradas de las catedrales, que han pasado de ser sustituidas por reproducciones a ser intervenidas mediante técnicas quirúrgicas, que permiten conservar los moldes originales.
En su opinión, las catedrales "son objetos delicados que hay que mimar y que necesitan dinero", al considerar insuficiente el presupuesto que aglutinan, teniendo en cuenta que la Administración central "invierte más en el Museo del Prado cada año que en todo el conjunto de Catedrales españolas", donde destina una media de 10.000 millones de pesetas anuales.
Advirtió de que las catedrales son una "industria de primera categoría" y citó como ejemplo los templos de Toledo, con 3,5 millones de visitantes al año, o Sevilla con 2,7 millones, que están sirviendo de modelo de "cómo se gestiona el patrimonio".
