L. D. / EFE.-
Esta labor de catalogación, y de conservación de aquellos grabados y dibujos que lo requieran, ha sido posible gracias a un acuerdo de colaboración entre la Academia y Mapfre que comenzó a funcionar hace ya algún tiempo pero que se formalizó este viernes con la firma del correspondiente convenio por parte de Víctor García de la Concha, director de la RAE, y de José Manuel Martínez, presidente del Sistema Mapfre.
Bibliófilo e historiador de la literatura, Antonio Rodríguez-Moñino (1910-1970) fue también un gran estudioso del arte y amante del coleccionismo, especialmente del grabado.
A lo largo de su vida reunió 3.737 estampas de temas y épocas muy variadas, entre los que destacan un centenar de Durero y una primera edición de "Los caprichos" de Goya, artista del que también legó distintas "pruebas de estado", denominadas "póstumas", de "Los Disparates" y una "prueba de estampación" de "La Tauromaquia". Sesenta grabados de Leonardo Alenza y ochenta de Manuel Salvador Carmona completan las series monográficas de artistas.
Dada su importancia, las obras de Goya están expuestas permanentemente en la planta baja de la sede de la Academia, dotadas de las medidas de seguridad y conservación oportunas. El resto de la colección de arte gráfico está almacenado en la sala que alberga todo el legado, que fue cedido en 1995 a la Academia por la viuda de Rodríguez Moñino, María Brey.
La colección de grabados, que Rodríguez Moñino guardaba en su casa, en los cajones de las camisas de su armario, está compuesta también por una serie de estampas sobre dibujos de Hogarth, y otros de temática religiosa, de personajes y sucesos históricos de los siglos XVI al XIX y de paisajes ingleses y españoles.
José Manuel Matilla, conservador del Museo del Prado, y Gloria Soleche, conservadora de la Real Academia, han catalogado ya y almacenado parte de la colección de Rodríguez Moñino mediante modernos sistemas informáticos que permiten reproducir las imágenes. Cuando el trabajo esté terminado, podrá consultarse en la página web de la Academia.
La colección de dibujos, constituida por un millar de obras que ofrecen una visión global del dibujo español de los siglos XVII al XIX, puede considerarse "excepcional", dado que en España nunca se ha valorado especialmente esta técnica y hay poca afición a su coleccionismo.
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Bibliófilo e historiador de la literatura, Antonio Rodríguez-Moñino (1910-1970) fue también un gran estudioso del arte y amante del coleccionismo, especialmente del grabado.
A lo largo de su vida reunió 3.737 estampas de temas y épocas muy variadas, entre los que destacan un centenar de Durero y una primera edición de "Los caprichos" de Goya, artista del que también legó distintas "pruebas de estado", denominadas "póstumas", de "Los Disparates" y una "prueba de estampación" de "La Tauromaquia". Sesenta grabados de Leonardo Alenza y ochenta de Manuel Salvador Carmona completan las series monográficas de artistas.
Dada su importancia, las obras de Goya están expuestas permanentemente en la planta baja de la sede de la Academia, dotadas de las medidas de seguridad y conservación oportunas. El resto de la colección de arte gráfico está almacenado en la sala que alberga todo el legado, que fue cedido en 1995 a la Academia por la viuda de Rodríguez Moñino, María Brey.
La colección de grabados, que Rodríguez Moñino guardaba en su casa, en los cajones de las camisas de su armario, está compuesta también por una serie de estampas sobre dibujos de Hogarth, y otros de temática religiosa, de personajes y sucesos históricos de los siglos XVI al XIX y de paisajes ingleses y españoles.
José Manuel Matilla, conservador del Museo del Prado, y Gloria Soleche, conservadora de la Real Academia, han catalogado ya y almacenado parte de la colección de Rodríguez Moñino mediante modernos sistemas informáticos que permiten reproducir las imágenes. Cuando el trabajo esté terminado, podrá consultarse en la página web de la Academia.
La colección de dibujos, constituida por un millar de obras que ofrecen una visión global del dibujo español de los siglos XVII al XIX, puede considerarse "excepcional", dado que en España nunca se ha valorado especialmente esta técnica y hay poca afición a su coleccionismo.
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