L D (EFE)
La candidatura de Salas, Premio Nacional Santiago Ramón y Cajal de Investigación Científica y miembro de la Real Academia de las Ciencias, ha sido respaldada por los académicos Angel Martín Municio, Antonio Colino y Valentín García Yebra. Si Margarita Salas lograra los votos requeridos para salir elegida, la Academia vería reforzada la escasa presencia de mujeres que actualmente hay en la institución, que sólo cuenta con Ana María Matute como académica de número, dado que la historiadora Carmen Iglesias, elegida en abril del pasado año, todavía no ha pronunciado su discurso de ingreso.
Salvo el caso excepcional de María Isidra de Guzmán, que fue elegida académica honoraria en 1784, la Academia ha sido poco pródiga a admitir el ingreso de mujeres hasta bien entrado el siglo XX. Como recuerda Alonso Zamora Vicente en su "Historia de la Real Academia Española", el primer intento serio de ser académica lo protagonizó Gertrudis Gómez de Avellaneda a mediados del XIX. No fue admitida porque la sociedad no entendía que un mujer formara parte de este tipo de instituciones, como tampoco lo fue Emilia Pardo Bazán.
Un siglo más tarde las cosas cambiaron: en los años veinte Blanca de los Ríos fue admitida a votación pero su candidatura no triunfó, lo mismo que le pasó en 1972 a María Moliner, que no logró superar en votos a Emilio Alarcos. Carmen Conde ingresó sin problemas en 1978, Elena Quiroga lo hizo en 1983, Ana María Matute, en 1998 y Carmen Iglesias fue elegida el año pasado. Pero la elección de Salas, discípula de Severo Ochoa e investigadora de gran prestigio, persigue también el objetivo de fortalecer el equipo de académicos científicos -formado ahora sólo por Martín Municio y Colino-, con vistas a incrementar el vocabulario de las diferentes ramas de la ciencia en el Diccionario.
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Salvo el caso excepcional de María Isidra de Guzmán, que fue elegida académica honoraria en 1784, la Academia ha sido poco pródiga a admitir el ingreso de mujeres hasta bien entrado el siglo XX. Como recuerda Alonso Zamora Vicente en su "Historia de la Real Academia Española", el primer intento serio de ser académica lo protagonizó Gertrudis Gómez de Avellaneda a mediados del XIX. No fue admitida porque la sociedad no entendía que un mujer formara parte de este tipo de instituciones, como tampoco lo fue Emilia Pardo Bazán.
Un siglo más tarde las cosas cambiaron: en los años veinte Blanca de los Ríos fue admitida a votación pero su candidatura no triunfó, lo mismo que le pasó en 1972 a María Moliner, que no logró superar en votos a Emilio Alarcos. Carmen Conde ingresó sin problemas en 1978, Elena Quiroga lo hizo en 1983, Ana María Matute, en 1998 y Carmen Iglesias fue elegida el año pasado. Pero la elección de Salas, discípula de Severo Ochoa e investigadora de gran prestigio, persigue también el objetivo de fortalecer el equipo de académicos científicos -formado ahora sólo por Martín Municio y Colino-, con vistas a incrementar el vocabulario de las diferentes ramas de la ciencia en el Diccionario.
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