LD (EFE)
En la muestra, donde también participa el Museo de San Petersburgo, se han logrado reunir unos cincuenta autores que siguieron las corrientes europeas impresionistas surgidas a finales del siglo XIX y principios del XX, principalmente en Francia con Cezanne pero también en Alemania con Libermann, en Suecia con Zorn o en España con Beruete, Moret o Pinazo Camerlench, según recoge el crítico Vladimir Lenyashim en la introducción del catálogo.
El impresionismo tardó en ser reconocido en Rusia, ya que en sus comienzos en Francia incluso se renegaba de unos artistas calificados de "poco cuidadosos" y acusados de "dejar las obras inacabadas", e incluso los pintores rusos que admiraban la obra de los impresionistas franceses no se apresuraron a incluirse en sus filas.
El impresionismo en Rusia adoptó los rasgos generales del movimiento, tales como la tonalidad clara, la pincelada, las sombras de color o la fragmentación, pero también algunos específicos, como su tradicional preocupación por los problemas sociales y su plasmación de la vida cotidiana en el arte, lo que en un principio dio lugar a una especie de "impresionismo realista o realismo simbolista" que fue evolucionando.
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El impresionismo tardó en ser reconocido en Rusia, ya que en sus comienzos en Francia incluso se renegaba de unos artistas calificados de "poco cuidadosos" y acusados de "dejar las obras inacabadas", e incluso los pintores rusos que admiraban la obra de los impresionistas franceses no se apresuraron a incluirse en sus filas.
El impresionismo en Rusia adoptó los rasgos generales del movimiento, tales como la tonalidad clara, la pincelada, las sombras de color o la fragmentación, pero también algunos específicos, como su tradicional preocupación por los problemas sociales y su plasmación de la vida cotidiana en el arte, lo que en un principio dio lugar a una especie de "impresionismo realista o realismo simbolista" que fue evolucionando.
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