L D (EFE)
El vicepresidente de la Comisión Europea y comisario encargado de la Reforma Administrativa, Neil Kinnock, ha admitido, en respuesta a una pregunta parlamentaria, que el Servicio Común de Interpretación y Conferencias (SCIC) de la UE llegó a examinar la posibilidad de utilizar el esperanto como "lenguaje de relés" para la interpretación dentro de las instituciones comunitarias. Pero Kinnock asegura que, "aunque su uso puede parecer atractivo a primera vista, un examen más profundo ha demostrado que hay dificultades prácticas, financieras y técnicas serias" para utilizarlo.
El esperanto fue creado en 1887 por el médico ruso L·L. Zamenhof con idea de que pudiese servir como lengua universal. La Comisión Europea argumenta que no existen intérpretes cualificados profesionales en esta lengua y que las instituciones educativas en los Estados miembros, a las cuales el SCIC confía los cursos de interpretación, no incluyen el esperanto entre las lenguas que imparten.
Bruselas precisa que el Servicio Común de Interpretación y Conferencias (SCIC), por sí mismo, "no está en posición de lanzar un programa de esperanto para los intérpretes actuales o futuros", ya que el entrenamiento para la interpretación de un idioma oficial puede durar tres o cuatro años y costar 70.000 euros.
Todo lo contrario, el comisario considera que "recurrir a una lengua que no se usa en la vida diaria" como el esperanto "puede conllevar el riesgo de que ésta no sea capaz de transmitir ideas o mensajes completos que surgen en una reunión".
El esperanto fue creado en 1887 por el médico ruso L·L. Zamenhof con idea de que pudiese servir como lengua universal. La Comisión Europea argumenta que no existen intérpretes cualificados profesionales en esta lengua y que las instituciones educativas en los Estados miembros, a las cuales el SCIC confía los cursos de interpretación, no incluyen el esperanto entre las lenguas que imparten.
Bruselas precisa que el Servicio Común de Interpretación y Conferencias (SCIC), por sí mismo, "no está en posición de lanzar un programa de esperanto para los intérpretes actuales o futuros", ya que el entrenamiento para la interpretación de un idioma oficial puede durar tres o cuatro años y costar 70.000 euros.
Todo lo contrario, el comisario considera que "recurrir a una lengua que no se usa en la vida diaria" como el esperanto "puede conllevar el riesgo de que ésta no sea capaz de transmitir ideas o mensajes completos que surgen en una reunión".
