L D (EFE)
Convocado por la editorial barcelonesa Martínez Roca, del grupo Planeta, y la Caja Castilla la Mancha, el premio ha distinguido como finalista a Rafael Saura Rodríguez con la novela "Santa Isabel", cuyo título definitivo es "Huir del aire". El autor ganador, que ha querido despistar completamente a la prensa con un título seudónimo equívoco, ha explicado en la conferencia de prensa posterior al fallo que "con mi novela he sentido la necesidad de recrear la vida del doctor Eduardo Torralba, que vive a caballo del siglo XV y XVI, un hombre que ya aparece mencionado por Cervantes en la segunda parte del Quijote y que llegó a ser procesado por la Inquisición".
Gil Bera, nacido en 1957, se contagió de la misma "fascinación" que Cervantes mostró por un personaje que "había provocado una serie de sucesos en sus estancias en Roma, Valladolid y Toledo, que eran entonces el centro del mundo". Torralba, añade el autor navarro, simboliza "ese espíritu renacentista, de acento en el individualismo, de búsqueda de todo, del poder y del saber".
Ilustra la importancia del doctor Torralba, subraya Gil Bera, hechos como que el emperador Maximiliano llegó a plantearse la posibilidad de optar al Papado "por una predicción de Torralba". Teniendo en cuenta la época, Gil Bera era consciente de que "una novela ambientada en aquel momento de la historia no podía tener un solo tono y, por ello, he recurrido a un narrador omnisciente en tercera persona, aunque esa voz se mezcla con recursos como el cuento oriental, el tono de los cronistas de la época o la velocidad del reportaje actual".
Gil Bera, nacido en 1957, se contagió de la misma "fascinación" que Cervantes mostró por un personaje que "había provocado una serie de sucesos en sus estancias en Roma, Valladolid y Toledo, que eran entonces el centro del mundo". Torralba, añade el autor navarro, simboliza "ese espíritu renacentista, de acento en el individualismo, de búsqueda de todo, del poder y del saber".
Ilustra la importancia del doctor Torralba, subraya Gil Bera, hechos como que el emperador Maximiliano llegó a plantearse la posibilidad de optar al Papado "por una predicción de Torralba". Teniendo en cuenta la época, Gil Bera era consciente de que "una novela ambientada en aquel momento de la historia no podía tener un solo tono y, por ello, he recurrido a un narrador omnisciente en tercera persona, aunque esa voz se mezcla con recursos como el cuento oriental, el tono de los cronistas de la época o la velocidad del reportaje actual".
