L D (EFE)
Luz Acaso, una mujer misteriosa y solitaria acude a un Taller Literario para que escriban su biografía. Allí conocerá a quien se encargará de esta tarea, Alvaro Abril, un joven escritor que ha triunfado con su primera novela y que no encuentra cómo seguir su carrera literaria. Y también a una joven disparatada, María José, empeñada en ver el mundo desde el lado zurdo y en escribir una novela con su mano izquierda, "el lado al que nadie se quiere asomar", según explicaba el autor.
Las vidas de estos personajes, más la del narrador (un periodista que escribe un reportaje sobre la adopción), se enredarán "como cordeles dentro de un bolsillo", tal y como el escritor apunta al comienzo de la narración de una historia que le ha servido para reflexionar sobre la vida y la literatura, sobre la realidad y la ficción y sobre un tema muy peculiar, la paternidad.
Y es que en la trepidante trama de su novela el escritor se hace eco del ensayo de Freud "La novela familiar de un neurótico" para recoger la teoría de que "todos hemos fantaseado alguna vez con la idea de ser hijos adoptados". "El bastardo hace lo que tiene que hacer el escritor, que es cuestionar la realidad y preguntarse si es verdad lo que le han contado", dice Millás, para quien, en realidad, "todos somos adoptados, porque si nuestros padres biológicos no nos adoptan al nacer, estamos perdidos".
A veces, dice, se siente un impostor cuando le llega la liquidación de los derechos de autor de obras que escribió hace años. Dando otra vuelta de tuerca a esta idea Millás afirma que "la escritura debería ser un servicio público, los escritores seríamos funcionarios y no firmaríamos".
Las vidas de estos personajes, más la del narrador (un periodista que escribe un reportaje sobre la adopción), se enredarán "como cordeles dentro de un bolsillo", tal y como el escritor apunta al comienzo de la narración de una historia que le ha servido para reflexionar sobre la vida y la literatura, sobre la realidad y la ficción y sobre un tema muy peculiar, la paternidad.
Y es que en la trepidante trama de su novela el escritor se hace eco del ensayo de Freud "La novela familiar de un neurótico" para recoger la teoría de que "todos hemos fantaseado alguna vez con la idea de ser hijos adoptados". "El bastardo hace lo que tiene que hacer el escritor, que es cuestionar la realidad y preguntarse si es verdad lo que le han contado", dice Millás, para quien, en realidad, "todos somos adoptados, porque si nuestros padres biológicos no nos adoptan al nacer, estamos perdidos".
A veces, dice, se siente un impostor cuando le llega la liquidación de los derechos de autor de obras que escribió hace años. Dando otra vuelta de tuerca a esta idea Millás afirma que "la escritura debería ser un servicio público, los escritores seríamos funcionarios y no firmaríamos".
