L D (EFE)
Opina Umbral que "la crítica habitual" no ha sabido entender a Cela, quizás "porque el personaje ha podido a la obra y siempre se ha hablado más de sus anécdotas y de su personalidad que de sus libros a fondo. Yo no he leído todavía lo que me gustaría leer sobre Cela; creo que es muchísimo más escritor de lo que piensan los españoles", le dice a Efe.
En "Cela: un cadáver exquisito", el autor hace una breve crítica de las obras más importantes del Premio Nobel, desde "La familia de Pascual Duarte", esa "metáfora de la guerra civil" que "deslumbró" a Umbral cuando la leyó a los quince años, o "La colmena", "la gran novela de Cela" y donde descubre "la violencia como cotidianeidad", hasta "Mazurca para dos muertos", "su mejor novela de la guerra", por citar algunas. Pero hay un libro del que se habla poco y que Umbral considera "fascinante": "Izas, rabizas y colipoterras". Esa obra, que su autor hizo por encargo de Lumen, "es digna de Quevedo, lo iguala en capacidad creativa del lenguaje".
Cuando a Cela le llegó el reconocimiento máximo, el Nobel, "se premiaba en él la revolución de la narrativa española, la exploración del género en todos los sentidos, la puesta al día de técnicas y audacias que sólo los más avanzados de Europa se permitían", afirma Umbral en el libro Pero "lo difícil del Nobel no es ganarlo sino saber llevarlo, y Cela no supo llevarlo bien", añade.
En "Cela: un cadáver exquisito", el autor hace una breve crítica de las obras más importantes del Premio Nobel, desde "La familia de Pascual Duarte", esa "metáfora de la guerra civil" que "deslumbró" a Umbral cuando la leyó a los quince años, o "La colmena", "la gran novela de Cela" y donde descubre "la violencia como cotidianeidad", hasta "Mazurca para dos muertos", "su mejor novela de la guerra", por citar algunas. Pero hay un libro del que se habla poco y que Umbral considera "fascinante": "Izas, rabizas y colipoterras". Esa obra, que su autor hizo por encargo de Lumen, "es digna de Quevedo, lo iguala en capacidad creativa del lenguaje".
Cuando a Cela le llegó el reconocimiento máximo, el Nobel, "se premiaba en él la revolución de la narrativa española, la exploración del género en todos los sentidos, la puesta al día de técnicas y audacias que sólo los más avanzados de Europa se permitían", afirma Umbral en el libro Pero "lo difícil del Nobel no es ganarlo sino saber llevarlo, y Cela no supo llevarlo bien", añade.
