L D (EFE)
Lo ha hecho a través de Celama, un territorio imaginario, irreal, simbólico y metafórico, al que ha dedicado dos novelas, "El espíritu del páramo" (1996) y "La ruina del cielo" (1999), con la que ganó el Premio Nacional de la Crítica y el Nacional de Narrativa-, en un ciclo literario que ahora se completa con "El oscurecer".
Esta última, que llegará a las librerías este mes, cierra una trilogía que el escritor y académico leonés (Villalbino, 1942) ha construido sobre la aridez del páramo, en el que caben las "emociones y sensaciones del paisaje del alma", porque "todos tenemos un pasado campesino", según cuenta el autor, a punto de cumplir 60 años.
Si en la primera habló de la geología de Celama y en la segunda de los años 30 y el vislumbramiento de la extinción de lo rural, en "El oscurecer", Mateo Díez llega a la época actual para hablar de un punto sin destino donde ya no hay fantasías sino fantasmas.
Esta última, que llegará a las librerías este mes, cierra una trilogía que el escritor y académico leonés (Villalbino, 1942) ha construido sobre la aridez del páramo, en el que caben las "emociones y sensaciones del paisaje del alma", porque "todos tenemos un pasado campesino", según cuenta el autor, a punto de cumplir 60 años.
Si en la primera habló de la geología de Celama y en la segunda de los años 30 y el vislumbramiento de la extinción de lo rural, en "El oscurecer", Mateo Díez llega a la época actual para hablar de un punto sin destino donde ya no hay fantasías sino fantasmas.
