L D (EFE)
El libro, editado por el Instituto de Patrimonio Histórico Español y presentado en la Residencia de Estudiantes, rememora la muestra organizada en mayo de 1900 por el entonces Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, que supuso un hito, porque fue la primera que auspiciaba el Estado y, sobre todo, porque fue definitiva para la proyección, dentro y fuera de España, de la obra de Goya. En aquella ocasión pudieron verse por primera vez gran número de cuadros de Goya pertenecientes a coleccionistas particulares y que permitieron, también por vez primera, estudiar rigurosamente a su autor y seguir su evolución.
En el primer volumen de "Goya 1900", Glendinning, catedrático emérito de la Universidad de Londres, aborda el problema de las atribuciones de las obras de Goya y defiende su autoría de "El coloso" y "La lechera de Burdeos" -frente a otros expertos como Juliet Wilson o Manuela Mena-; y Jesusa Vega, de la Universidad Autónoma, da cumplida información sobre la exposición, recogiendo una antología de textos publicados en la época con motivo de la misma.
Un artículo sobre Mariano Moreno, el profesional que fotografió todos los cuadros de la exposición -de gran importancia en la actualidad pues permiten ver el estado que los mismos presentaban en ese momento, antes de ninguna restauración-; y otro sobre la repatriación de los restos de Goya desde Burdeos completan también este primer tomo, mientras el segundo ofrece la catalogación de todas las obras exhibidas y reproduce las instantáneas tomadas.
En el primer volumen de "Goya 1900", Glendinning, catedrático emérito de la Universidad de Londres, aborda el problema de las atribuciones de las obras de Goya y defiende su autoría de "El coloso" y "La lechera de Burdeos" -frente a otros expertos como Juliet Wilson o Manuela Mena-; y Jesusa Vega, de la Universidad Autónoma, da cumplida información sobre la exposición, recogiendo una antología de textos publicados en la época con motivo de la misma.
Un artículo sobre Mariano Moreno, el profesional que fotografió todos los cuadros de la exposición -de gran importancia en la actualidad pues permiten ver el estado que los mismos presentaban en ese momento, antes de ninguna restauración-; y otro sobre la repatriación de los restos de Goya desde Burdeos completan también este primer tomo, mientras el segundo ofrece la catalogación de todas las obras exhibidas y reproduce las instantáneas tomadas.
