L D (EFE)
"Yadon Ilaheyya", del palestino nacido en Nazareth Elia Suleiman, en cambio, fue aplaudida con algo más de entusiasmo por los críticos, que vieron en este fresco sobre los pobladores de origen árabe que viven en Israel un digno esfuerzo dada la escasa cantidad de recursos que tiene el cine palestino.
Kiarostami, Palma de Oro en Cannes en 1997 con "El sabor de las cerezas", explora en "Ten" la personalidad femenina de seis mujeres en diez secuencias que podrían ser diez momentos en la vida de una sola. Según la crítica, el filme carece de esa magia misteriosa e inmaterial que suelen tener los filmes del iraní. El guión es reiterativo y casi obsesivo. Las ideas -generalmente banales- se repiten obsesivamente sin un objeto preciso. Esta ambigüedad y falta de claridad en los objetivos se trasmite al filme que, finalmente, se convierte en una monótona sucesión de diálogos insípidos que pretenden ser trascendentales.
"Ararat", de Egoyan, evoca el genocidio de los armenios por los turcos en 1915. El realizador de "Exótica" parece no poder tomar distancia del problema que cuenta y el resultado es una cinta acartonada, didáctica y bastante infantil.
Kiarostami, Palma de Oro en Cannes en 1997 con "El sabor de las cerezas", explora en "Ten" la personalidad femenina de seis mujeres en diez secuencias que podrían ser diez momentos en la vida de una sola. Según la crítica, el filme carece de esa magia misteriosa e inmaterial que suelen tener los filmes del iraní. El guión es reiterativo y casi obsesivo. Las ideas -generalmente banales- se repiten obsesivamente sin un objeto preciso. Esta ambigüedad y falta de claridad en los objetivos se trasmite al filme que, finalmente, se convierte en una monótona sucesión de diálogos insípidos que pretenden ser trascendentales.
"Ararat", de Egoyan, evoca el genocidio de los armenios por los turcos en 1915. El realizador de "Exótica" parece no poder tomar distancia del problema que cuenta y el resultado es una cinta acartonada, didáctica y bastante infantil.
