L D (EFE)
Invitado por la Casa Asia, Ananta Toer, de 77 años, ha dicho en Barcelona que "ahora las condiciones del pueblo son más difíciles, porque la economía indonesia se ha visto muy afectada por la crisis mundial y tenemos 15 millones de parados". El escritor se muestra especialmente crítico con el papel que está jugando la Indonesia de hoy como "gran exportadora de mano de obra barata, de hombres y mujeres, y también de mano de obra ilegal, sobre todo de mujeres".
Admite, sin embargo, que "las mujeres tienen en la actualidad muchos más derechos que hace veinte años, e incluso en Indonesia tenemos una mujer presidenta, a pesar de la resistencia de algunos musulmanes". Siguiendo la filosofía hindú, Ananta Toer se muestra partidario de que "cada uno ejercite su destino", lo que en India llaman el kharma, y es que el escritor indonesio recuperó, en parte, el suyo, cuando el gobierno de su país puso fin a la censura que pesaba sobre su obra.
Ananta Toer recuerda con amargura los catorce años que pasó en los campos de trabajo de la isla de Buru, en el archipiélago de las Molucas, a 2.000 kilómetros de Yakarta. En 1965, cuando ya había publicado numerosas novelas, ensayos y otros escritos, el autor fue secuestrado por los militares y posteriormente encarcelado bajo el régimen del general Suharto (1967-1998). Los militares destruyeron su biblioteca, formada por miles de páginas que representaban años de investigación, que quemaron en el jardín de su propia casa de la capital indonesia. El autor indonesio, que a menudo es llamado "el Albert Camus asiático" por defender lo mejor de la condición humana, nunca fue acusado formalmente por un delito y fue liberado en 1979, aunque los siguientes 18 años los pasó en Yakarta bajo un régimen de vigilancia policial.
Admite, sin embargo, que "las mujeres tienen en la actualidad muchos más derechos que hace veinte años, e incluso en Indonesia tenemos una mujer presidenta, a pesar de la resistencia de algunos musulmanes". Siguiendo la filosofía hindú, Ananta Toer se muestra partidario de que "cada uno ejercite su destino", lo que en India llaman el kharma, y es que el escritor indonesio recuperó, en parte, el suyo, cuando el gobierno de su país puso fin a la censura que pesaba sobre su obra.
Ananta Toer recuerda con amargura los catorce años que pasó en los campos de trabajo de la isla de Buru, en el archipiélago de las Molucas, a 2.000 kilómetros de Yakarta. En 1965, cuando ya había publicado numerosas novelas, ensayos y otros escritos, el autor fue secuestrado por los militares y posteriormente encarcelado bajo el régimen del general Suharto (1967-1998). Los militares destruyeron su biblioteca, formada por miles de páginas que representaban años de investigación, que quemaron en el jardín de su propia casa de la capital indonesia. El autor indonesio, que a menudo es llamado "el Albert Camus asiático" por defender lo mejor de la condición humana, nunca fue acusado formalmente por un delito y fue liberado en 1979, aunque los siguientes 18 años los pasó en Yakarta bajo un régimen de vigilancia policial.
